12 mayo 2010

José Luis Gracia Mosteo: «Miserables buscan en la carne lo que no hallan en el espíritu»


Poeta, periodista, ha recorrido los 600 kilómetros de lupanares que bordean la A-2

ANTONIO ASTORGA

-¿Qué seres encontró en los prostíbulos de la Nacional 2?


-Mi idea era hacer un viaje como Joseph Conrad: cinco años por los puticlubes de la carretera de Madrid a Barcelona en lugar del río Congo; conocer el mundo del crimen; hacer como François Villon en su Testamento.


-Descubramos a cuatro de esas criaturas: Helga, 18 años; aparentaba 14; los verdugos le regalaban peluches, bombones.


-A ella se le murió un visitador «en acción» y hubo que llevarlo a casa para que falleciera con dignidad. Hoy, Helga tiene una peluquería.


-Una mulata que cantaba boleros de amor apaleó a un cliente.


-Es la historia del heroísmo. Nancy mantenía a su marido y a sus tres hijos, pero la contrató un reportero que sólo quería entrevistarla. Subieron al cuarto y, al verse ignorada, le sacudió. No se desprecia a una profesional.


-«Casada y aburrida busca...»


-Lili era la esposa de un chulo que se casaba con sus chicas. Un macarra, Carlos el Calamar, polígamo que las ponía a «trabajar». Ser descubierto le costó el tentáculo.

-Alexia, «modelo de alto standing, prostituta bella y triste...»


-Alexia era yugoslava, y le mataron en la guerra a la familia. Luego, vino a España y descubrió que el asesino, un vecino suyo, había emigrado a Estados Unidos. Su obsesión era ir allí, algo que consiguió. El final, no lo sé.


-¿Quiénes son los criminales; quiénes los mártires de amor?


-Verdugos son los que esclavizan y explotan a los débiles; mártires, las que trabajan voluntarias, que las hay, para mantener a la familia.


-¿Por qué sigue perenne la abominable esclavitud sexual?


-Los puticlubes eran la llave para entrar en un mundo que se erradicará cuando deje de ser clandestino; el espejo de Dorian Gray que nos devuelve la imagen de un ser humano esencialmente egoísta.


-¿Qué tribus se esconden al otro lado de la carretera?

-Chulos, traficantes, navajeros, drogadictos, ladrones...; gente que vive en la provisionalidad, en la rapiña material y moral; gente que igual roba la cabina de un camión que trafica con vidas.

-¿Los caníbales inmorales ayudan a mantener esas sevicias?


-Delincuencia y prostitución son las dos caras de la misma moneda. La prostitución se mueve por mafias y padrinos. Esa es la raíz. Lo que hay que atacar. Ellas sólo son los peones de un ajedrez. Lo permite la doble moral: nuestra conciencia y cinismo.


-El resultado de ese viaje «conradiano» es su «Blues de los bajos fondos» ¿La vida marginal es el último refugio de la verdad?


-Y de la literatura, pues es la vida en estado puro. Eso que buscaba Valle-Inclán en las ferias de Galicia. Lo que perseguía Cervantes en Rinconete y Cortadillo. Le pongo una vela a Dios y otra a Villon.


-En ese hollín, ¿se puede comprar un sicario y una virgen?

-De todo. Lo que merece la pena es siempre gratis: la salud, la amistad, el amor. Allí hay vírgenes, pero recosidas.


-¿Qué otras tragedias vio?


-Yo llegaba, bebía y charlaba hasta que se daban cuenta de que no iba a «consumir». Ellas te hablaban de engaños, humillaciones, palizas...


-¿Quién consiente ese sexo mercenario, esas vejaciones?


-Los mismos que consienten la pobreza: los que se olvidan de que al otro lado de la puerta hay hambre y canallas que se aprovechan de los que pasan hambre. Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos.


-¿Ayudó a algunas de las víctimas de esa dictadura del sexo?


-Dar a conocer su vida es una forma de ayuda. No existe hasta que no se cuenta. Es un mundo peligroso y oscuro que está ahí al lado. Ignorarlo es lo peor que se puede hacer.


-¿Qué canallería, qué chusma, alimenta esos bajos fondos de cuerda de esclavas sexuales?


-Los peores. Tipos sin amor por los demás ni por sí mismos. Miserables que buscan en la carne lo que no encuentran en el espíritu. Personajes de novela vivos. Lo malo es que muerden.

http://www.abc.es/20100503/sociedad-/jose-luis-gracia-mosteo-20100503.html