12 febrero 2007

Adolfo de Jesús Constanzo y Sara Maria Aldrete


La macabra historia de Constanzo desafía la credibilidad: lideró una pandilla de narcotraficantes que hacían todo tipo de ritos de Santería y satánicos para intimidar y deshacerse de su competencia.

Desde el rancho de Santa Elena, (ciudad fronteriza de Matamoros, México), Adolfo de Jesús Constanzo y su banda transportaban semanalmente una tonelada de marihuana al país vecino, el lugar no era sólo un centro de distribución de drogas. En 1989 fueron acusados de asesinar a más de una docena de personas durante unos rituales de un culto afro-americano. Habían convertido el rancho en una verdadera casa del terror.

La policía detiene en un rutinario control la camioneta de uno de los miembros del rancho, encuentran restos de marihuana y una pistola, por lo que es detenido. Tras unas horas de interrogatorio confiesa su pertenencia a una secta de magia negra que utiliza el rancho para realizar sus sacrificios
rituales con seres humanos, además del narcotráfico.

La policía va a registrar el rancho, hallando allí otros 110 kilos de marihuana... y algo mucho más macabro:
un caldero de hierro de hedor pestilente que contiene sangre seca, un cerebro humano, colillas de cigarros, botellas vacías de aguardiente, machetes, ajos y una tortuga asada.
Alrededor de la casa, una fosa común con 12 cadáveres descuartizados, a los que se les había extirpado el corazón y el cerebro.

Los agentes de la policía detienen a un grupo de personas implicadas, quienes confiesan haber matado a esos individuos por orden del "Padrino" Adolfo de Jesús Constanzo, de 27 años.

Constanzo comienza a vender sus productos de magia. Su excelente reputación entre las altas esferas le sería debida a los poderes mágicos que le eran atribuidos, al misterio que continuamente le rodeaba y a su carismática personalidad.

Ávido por obtener más poder, comienza a efectuar sacrificios en sus rituales para dar mayor espectáculo, siempre ayudado por una joven que se convertirá en su musa y amante, Sara Villarreal. Sara se convierte en gran sacerdotisa del culto y participa activamente en todas las sangrientas ceremonias, además de reclutar a nuevos miembros y explicarles las actividades.

Adolfo convence a los demás de que tendrán el poder de hacerse invisibles y más si siguen al pie de la letra sus instrucciones: confeccionando un caldero mágico con unos ingredientes especiales en los ritos de Palo Mayombe, como son la sangre y algunos miembros humanos mutilados, preferentemente cerebros de criminales o locos, a ser posible de hombres de raza blanca, pues supuestamente estos son más influenciables por el verdugo.

El rito termina cuando los participantes beben la sopa del caldero formada con la sangre de la víctima, su cerebro y los demás elementos... lo cual les dará todo el poder que deseen.

Los detenidos revelaron la existencia de otra sede del grupo en otras ciudades mexicanas. A partir de ese momento, la policía los busca incansablemente, Constanzo intenta negociar con ellos, ya que gente importante pertenecía a su secta... pero fue en vano. Constanzo y sus más cercanos seguidores deciden esconderse en una mansión de un Obispado. Al poco tiempo son descubiertos, y tras haber hecho un pacto de suicidio mutuo si no logran deshacerse de los policías, se encierran en un armario ordenando a otro seguidor que dispare. La policía detiene a 3 de sus seguidores. Según las declaraciones de Sara, desde que conoció a Constanzo, mantuvo una doble vida: una chica normal con sus amigos y familia, y una fría asesina por otro.

Ella misma se dedicaba a torturar a alguna víctima. Delante de los demás miembros del culto, ordenaba que se colgase del cuello a la víctima, con las manos libres para que pudiese sobrevivir agarrándose a la cuerda. Luego lo sumergía en un barril de agua hirviendo, mientras le arrancaba los pezones con unas tijeras.

Confesaría además otros crímenes brutales, como mantener a la víctima con vida tras cortarle el pene, las piernas y los dedos de las manos; abrirle el pecho de un machetazo y agarrarle el corazón sin desprenderlo, morderlo a dentelladas mientras el moribundo lo mira agonizando...
Más tarde negaría su participación en los rituales, asegurando que el Padrino la retuvo contra su voluntad al haberse descubierto la matanza de Matamoros. SARA ALDRETE. Nació el domingo 6 de septiembre de 1964, en Matamoros, Tamaulipas. Una parte de su educación primaria la cursó en el Jardín Elementary School, en Brownsville. Terminó su instrucción primaria del lado mexicano. En el American Businness College estudió Secretariado Ejecutivo y Contaduría, donde se recibió a los 15 años. En la academia López Padrón estudió idiomas. Posteriormente ingresó a la preparatoria James D. Porter High School, en Brownsville. Sus estudios universitarios los realizó en Southmost College, en Brownsville, en la carrera de Physical Education and Dance, donde obtuvo una beca. Mientras realizaba sus estudios, impartía clases de regularización a sus compañeros y clases de tenis a niñas principiantes. En la actualidad Sara cumple una pena de 50 años por homicidio, sin saber que su historia ha inspirado la película "Perdita Durango".
Después de 17 años de los crímenes de los narcosatánicos, Sara María Aldrete, conocida como La Madrina, busca su libertad. Para ello, logró que un juez federal le otorgara un amparo que obliga a autoridades penitenciarias a responderle su petición de si merece el beneficio de la preliberación por el tiempo que lleva en prisión.

La única mujer de este grupo, que a finales de los 80 causó conmoción a nivel nacional e internacional por sus crímenes con prácticas de satanismo, solicitó la aplicación de los beneficios de la ley para recuperar su libertad antes de cumplir con la sentencia que le fue impuesta. El amparo que le otorgó el juez cuarto de distrito en la materia, Amado Chiñas Fuentes, hará que las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública federal le contesten su petición de hacer el cómputo del tiempo que lleva en la cárcel, con el fin de analizar si es posible que logre la libertad anticipada. Hasta ahora, las autoridades habían rechazado responder a Aldrete sobre esta petición, pero ahora tendrán que hacerlo, a menos que interpongan un recurso de revisión y entonces la última palabra la tendrá un tribunal colegiado. A la llamada Madrina se le acusó de ser copartícipe en la muerte de 15 personas, cuyos cadáveres fueron encontrados en el rancho Santa Elena, ubicado en Matamoros, Tamaulipas. Los cuerpos presentaban huellas de sacrificios satánicos, por lo que se les empezó a denominar narcosatánicos. Alguna vez, la propia Sara María Aldrete aceptó que su vida estuvo marcaba por "estar con las personas equivocadas". Metida también a escritora, ya que escribió el libro Mujeres de Oriente, esta mujer de 41 años fue detenida en el Distrito Federal el 7 de mayo de 1989 tras un enfrentamiento en el que murieron los dos principales líderes de la banda, de los narcosatánicos, Adolfo de Jesús Constanzo y a Martín Quintana Rodríguez. El resto de la banda estaba integrada por Álvaro de León, alias El Duby, Francisco Omar Arellano, quien murió en prisión, además de tres personas que se encuentran aún en la cárcel. En su momento, se ligó a esta banda a personajes del gobierno y del medio artístico.

Victimas Estimadas: 34

Lugar: Mexico

7 comentarios:

spider dijo...

sara aldrete no escribió "mujeres de oriente", ella escribió "me dicen la narcosatánica". Se más objetivo y responsable con la historia de esa mujer y no confundas a los lectores, los rituales satánicos no se hacían como tu los describes.

plissken dijo...

¿Sin saber que su historia inspiró Perdita Durango?

http://www.youtube.com/watch?v=gD-l7P6QEAI

He aquí una conexión en directo entre Alex (director de la película) y Sara María.

luis castro dijo...

en realidad cuantos libros a ecrito ella, sera que aca en guatemala los puedo encontrar

César dijo...

estoy termiando de leer el libro que escribe sara, y tiene muchas contradicciones que ella misma no se da cuenta que plantea, sin embargo tambien creo que mucho de lo que dice pudiera ser real
tiene sentido, si le sumas lo amarillo de la prensa y de algunas personas que se dejan llevar mas por el acto que el hecho mismo pues terminamos mal

rocio dijo...

hola amiga ojala estes bien nosotros te mandamos saludos desde juaritos espero pronto ir para llevarte tus tortillas de harina cuidate y capadosia esta chingona hasta pronto

zorros dijo...

yo pienso que esta mujer no tiene nada de extraordinaria sino todo lo contrario, no entiendo como es que hay lectores de este medio que se muestran admiradores de esta mujerzuela, la unica explicacion que yo le doy a tal actitud es por que no vivieron esos horrorosos eventos, creo que esa mujer deberia de pudrirse en el infierno despues de cumplir su condena completa pues no merece ningun beneficio legal, esto lo digo por las familias de las personas sacrificadas en los rituales malditos que esa mujer y su secta llevaban a cabo y por el impacto psicologico y panico que sembraron en su momento aca en la frontera tamaulipeca.

Cruce de Cables dijo...

Lamentablemente, esta historia viene de allí. No es mía, y aquí no se pretende herir a nadie. Las opiniones son buenas, siempre que no se insulte a nadie.
Perdonar, si alguno se siente ofendido.