06 abril 2009

El Inspector Méndez vuelve a patrullar las calles de Barcelona


Francisco González Ledesma presenta la novela ‘No hay que morir dos veces’, en la que su antiheroico personaje tiene que hacer frente al terrorismo y la pederastia en la Ciudad Condal


El inspector Méndez sigue en activo 25 años después de su nacimiento literario y continúa patrullando por las calles de Barcelona, donde se enfrenta a asuntos tan turbios y actuales como la pederastia y el terrorismo, según explicó ayer su creador, el escritor Francisco González Ledesma.

No hay que morir dos veces (Planeta) es el título de la novela que presentó en la librería Negra y Criminal este veterano escritor, que conoció la Barcelona menos complaciente en su época de abogado y periodista de sucesos, y que permanece al cabo de la calle.

«Escribo las novelas sobre la marcha, sin planificación inicial, recogiendo todo lo que encuentro paseando por la ciudad», explicó González Ledesma. Unos paseos que siempre le llevan a las zonas más duras de la ciudad, puesto que los asuntos que encuentra el inspector Méndez en este libro son especialmente biolentos y sórdidos. «El tema de la pederastia no lo he desarrollado más porque me crispaba», reconoció el escritor, que, al igual que el inspector Méndez, siente especial repulsión hacia las personas «capaces de abusar de alguien tan inocente e indefensa como una niña».

El terrorismo también se filtra en las páginas del libro, porque «la constante vigilancia que la policía lleva a cabo sobre potenciales terroristas demuestra que en Barcelona podría pasar lo que pasó en Madrid». Este tema «preocupa» al autor de Una novela de barrio, que en su última ficción describe los preparativos de un atentado ideado por fanáticos que «no son islamistas, porque fanáticos hay de muchos tipos», según según comentó. El acoso sexual en el trabajo es otro asunto que aborda González Ledesma, porque «en esta época de crisis resulta especialmente lamentable las presiones que sufren algunas mujeres para conservar su puesto de trabajo». En definitiva, No hay que morir dos veces es una novela repleta de personajes y conflictos, porque «Barcelona es cada vez más dura y peligrosa», sentenció. Durante estos 25 años de ejercicio profesional, el inspector Méndez -personaje que su creador construyó a partir de cuatro policías auténticos que conoció en sus tiempos de periodista- ha apreciado «un aumento de la delincuencia debido a tres razones: no se ha desterrado la pobreza, se han extendido las redes internacionales de delincuencia y las leyes no son suficientemente duras», según el creador del atípico agente de la ley.

A pesar de que debería estar jubilado hace tiempo, el inspector Méndez sigue gastando «suela tras suela pateando las calles» y sabe cómo abordar las nuevas formas del delito. Sin embargo, le resulta más difícil adaptarse a las nuevas tecnologías y necesita de la ayuda de una mujer policía que le busca información en los ordenadores, porque él es tan incapaz de acercarse a un ordenador como el propio autor, que sigue escribiendo a máquina. «Pero ya tiene móvil», anunció con entusiasmo González Ledesma, que salpica la novela de divertidas anécdotas relacionadas con la incompatibilidad de Méndez con «estos artilugios que sus jefes le obligan a utilizar». Anécdotas aparte, la idea que sobrevuela toda la novela es la de la inmortalidad, ya que «hay varios personajes que esperan dejar su recuerdo en la memoria de los hombres porque confían en que mientras les recuerden no estarán muertos», según el autor que, tal como reza en el título, espera no morir dos veces.

González Ledesma (Barcelona, 1927) es uno de los escritores más prolíficos de novela criminal española. En 1984, recibió el Premio Planeta por Crónica Sentimental en rojo, mientras que en 2005 fue galardonado con el premio Pepe Carvalho a toda su trayectoria.


Foto: EFE - Andreu Dalmau

Texto. Agencias



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