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18 septiembre 2015

La playa de los ahogados. La película.



Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Pero el océano nunca ha necesitado amarras para matar. Sin testigos ni rastro de le embarcación del fallecido, el inspector Leo Caldas se sumergirá en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se decidan a hablar, apuntarán en una dirección inesperada.

Director: Gerardo Herrero
Guión: Domingo Villar y Felipe Vega
Actores:Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Tamar Novas, Celso Bugallo, Celia Freijeiro,Marta Larralde, Luis Zahera, Carlos Blanco, Pedro Alonso, Fernando Morán. 


Fecha prevista estreno: Primera semana de octubre.

23 julio 2013

El último verano de Paula Ris de Domingo Villar. Un relato de Leo Caldas publicado en El País



El 22 de agosto de 2010, en una serie de relatos negros inéditos que preparó El País varios escritores fueron elegidos para publicar uno, al escritor gallego le tocó escribir el cuarto. Por lo tanto en el enlace que os suministro podéis descubrir los autores de los otros. Aunque muchos los conocen, otras personas no han accedido nunca a ellos. Vuestra oportunidad ha llegado.
 
 
 
Leo Caldas, de 14 años, pierde a una amiga, asesinada. Cuando presencia la detención de un sospechoso, encuentra su vocación.



El último verano de Paula Ris de Domingo Villar







Fuente: www.elpais.com



Agradecimiento eterno al autor y autores.

03 noviembre 2011

OJOS DE AGUA, DE DOMINGO VILLAR, FINALISTA DE UN PRESTIGIOSO PREMIO EN SUECIA



La Svenska Deckarakademin, la academia de la novela negra sueca, ha elegido Ojos de agua, de Domingo Villar como uno de los cinco títulos que van a luchar por el premio a la mejor novela negra traducida en 2010, que se fallará el próximo 19 de noviembre.
Este galardón, de gran tradición en Suecia, era conocido anteriormente como Premio Martin Beck, y el único autor español que se ha alzado con él fue Manuel Vázquez Montalbán por Los mares del sur, en 1992. En su nómina de ganadores figuran autores como Ruth Rendell, Frederick Forsyth o John le Carré.




Ojos de agua (16ª ed.) es la primera de las novelas protagonizadas por Leo Caldas, el solitario inspector de policía que compagina su trabajo en la comisaría con un programa radiofónico, y está publicada en Suecia por la editorial Ekholm & Tegebjer. La novela ha sido ganadora del I Premio Sintagma, el Premio Brigada 21 y el Premio Frei Martín Sarmiento, y fue finalista en dos categorías de los Crime Thiller Awards en Reino Unido.




La segunda parte de la serie, La playa de los ahogados (13ª ed.) ha obtenido los premios Brigada 21, Premio Losada Diéguez y Frei Martín Sarmiento, Libro del Año por la Federación de Libreros de Galicia y Autor del año 2009 por la revista Fervenzas literarias, además de ser finalista del premio Novelpol, Dagger y del Premio Libro del Año del Gremio de Libreros de Madrid.
En la primavera de 2012, Ediciones Siruela publicará la tercera de las novelas de la serie, Cruces de piedra.

www.siruela.com/



23 mayo 2011

Domingo Villar, nominado al International Dagger





Domingo Villar, nominado al International Dagger



La playa de los ahogados, del escritor español, figura entre las finalistas al premio internacional más prestigioso de novela negra.



Competirá por el galardón con autores como la francesa Fred Vargas o el italiano Andrea Camilleri.

La playa de los ahogados, escrita por Domingo Villar y publicada en castellano por Ediciones Siruela, ha sido seleccionada entre las siete novelas finalistas al CWA International Dagger Prize 2011, galardón que concede la asociación anglosajona de escritores de novela negra a la mejor obra internacional del año.


Los títulos seleccionados se hicieron públicos en el transcurso del International Crime Fiction Convention que se celebra en la ciudad de Bristol (Reino Unido).


Este premio, el más antiguo y prestigioso de los que se conceden en el género policial, reconoce el trabajo de Domingo Villar (Vigo, 1971) y el de su traductora al inglés, Sonia Soto, como uno de los más relevantes del año.


Junto a la de Domingo Villar, otras dos novelas publicadas en castellano por Ediciones Siruela optan al International Dagger. Son Un lugar incierto de la francesa Fred Vargas, que ha recibido el premio en tres ocasiones, y Crimen en el Barrio del Once, del argentino Ernesto Mallo.
Los otros autores finalistas son Andrea Camilleri (Italia), Jean-Francois Parot (Francia), Valerio Varesi (Italia), y Roslund-Hellstrom (Suecia). El ganador se dará a conocer a finales del mes de julio, durante el Harrogate International Festival.


Titulada Death on a Galician Shore en su edición británica, La playa de los ahogados (12 ediciones en Siruela) investiga la muerte de un marinero en un pequeño puerto pesquero de la costa gallega. Este título es el segundo protagonizado por el inspector Leo Caldas. El anterior, Ojos de agua (16 ediciones en Siruela), también fue traducido a diferentes lenguas con notable éxito.
La playa de los ahogados, escrita originalmente en gallego y de la que se prepara una versión cinematográfica, ha sido traducida hasta la fecha al inglés, alemán, francés, italiano, ruso, polaco, holandés y sueco.



Esta nominación viene a sumarse a los numerosos premios que La playa de los ahogados ha logrado desde su publicación: Premio Brigada 21, Premio Antón Losada Diéguez, Libro del año por la Federación de Libreros de Galicia, Autor del año por la revista Fervenzas literarias, Premio Frei Martín Sarmiento, Finalista al Premio Libro del Año del Gremio de Libreros de Madrid y Finalista al Premio Novelpol.

26 abril 2011

Ojos mágicos de agua. Domingo Villar en La República Cultural



Me gustaban las novelas policíacas porque me permitían escribir de todo sin imposturas, puedes meter el dedo en el ojo de una forma más sutil; podría parecer que la novela policíaca es más burda, pero es al revés, nos permite ser más sensibles con lo que vemos alrededor, contar cómo son las sociedades a través de sus crímenes”. Dice el escritor gallego, natural de Vigo, Domingo Villar, quién se considera más un artesano del escribir, un contador de historias, imaginándolo ya con su puesto en el mercadillo medieval, vendiendo cuentos. Más famoso actualmente por su última obra, La playa de los ahogados, me he acercado a su primera novela negra, a su primer inspector, un gallego tranquilo, un tanto insípido aunque intuitivo, Leo Caldas, en Ojos de agua, novela policíaca, donde como dice al comienzo, habla de la sociedad gallega al amparo de la excusa de un crimen cualquiera.

Bueno, bueno, un crimen cualquiera no. En concreto ha discurrido Villar el crimen de un atractivo saxofonista, homosexual, Luis Reigosa, que lleva un alto tren de vida (inexplicable) en unos apartamentos de lujo en la isla de Toralla. El caso va para el inspector Caldas, conocido por el detective de la radio, (participa en un programa nocturno sobre denuncias y delitos) que junto a Rafael Estévez, su irascible compañero zaragozano (la antítesis del inspector y de dos territorialidades), quien “había recalado en Galicia pocos meses atrás…El agente había aceptado sin especial desagrado trabajar en Vigo, aunque había algunas cosas a las que le estaba costando más tiempo del previsto acostumbrarse. Una era lo impredecible del clima, en variación constante, otra la continua pendiente de las calles de la ciudad, la tercera era la ambigüedad…expresiones cargadas de vaguedades de sus conciudadanos”, intentaran resolver el caso.

Ojos de agua es una novela corta, haciendo honor al género. Se lee con deleite y ganas, como casi todas las policíacas, abre nuestro apetito desde el principio y enganchados quedamos hasta el final. La curiosidad de la policíaca de Villar es que cada capítulo comienza como si fuera un diccionario. El título o palabra clave del capítulo va expuesta con sus muchas acepciones, lo cual proporciona una idea original a la narrativa policíaca, como otros autores les da por crear obras que siguen un orden alfabético, y otros juegan a la oca con los capítulos. Pero quizá esa originalidad rompe un tanto el ritmo en la lectura de una seria investigación.

El autor vigués cumple las reglas, una pareja de características opuestas, de la que se tiene cierta sensación de inutilidad la aparición del bruto Estévez, sin llegar a la complementariedad de la pareja más famosa, Holmes & Watson. Pero si el autor persiste encontrará un resquicio de utilidad en el aragonés. Si los personajes están aún poco hechos, sin embargo el escenario y la atmosfera social están muy centradas. Si algo nos queda claro es que viajamos por Galicia con Caldas. Sus gentes, sus costumbres, su gastronomía, sus diferencias, “la gente de la mar conoce el riesgo, Rafa. Todos saben que se puede morir cualquier día. El desasosiego no lo produce la muerte, lo produce el no tener un cuerpo que enterrar…las mujeres de los desaparecidos se convierten en viudas blancas que miran a la mar cada mañana preguntándole por los suyos…”.

Poco sabemos de la vida de Caldas. Aparece su padre por una esquina, quien se dedica al vino, “química tiene todo, neniña, todo. Lo que no tiene ese vino que llamas casero es fermentación controlada, ni filtros bacterianos, ni reposo en cubas como es debido, ni muchas otras cosas tan necesarias como la misma uva para hacer buen vino…”, y parece que ha terminado una relación de pareja. Le falta un poco de cinismo, aspereza, alguna manía o afición determinada, como Maigret mordisqueaba su pipa constantemente; el café y la depresión en manos de Wallander; la cocina y el sexo de un Carvahlo, ambos sazonados de especias; en fin, ¿alguna adicción quizás?. Pero si hay algo que cumple Villar a rajatabla es la regla primordial del género, las cosas no son lo que parecen. Además de usar un arma poco común, el formol.

Un paseo por Galicia, una trama a la que le vendría bien un poco más de complejidad, un poco de jazz y esas letras de Billie Holliday cerrando el telón. Villar, que escribe en gallego y traduce al castellano, está preparando otra entrega del inspector y como él mismo afirma, sus personajes son amigos a los que va conociendo un poco más. Esperamos qué nuevo nos descubre de ellos, para decidir si adoptarlos.

Por Blanca Vázquez

http://www.larepublicacultural.es/article4176.html



31 marzo 2011

Los libros de Domingo Villar serán publicados en Suecia


Ojos de agua y La playa de los ahogados, las dos novelas protagonizadas por Leo Caldas, el solitario inspector de policía que compagina su trabajo en la comisaría con un programa radiofónico, estarán pronto en las librerías suecas. La editorial Ekholm & Tegebjer publicará en otoño Ojos de agua y unos meses más tarde La playa de los ahogados.


Domingo Villar (Vigo, 1971) reside en Madrid. Obtuvo un gran éxito con su primera novela, Ojos de agua (16ª ed.), ganadora del I Premio Sintagma, el Premio Brigada 21 y el Premio Frei Martín Sarmiento, y fue finalista en dos categorías de los Crime Thiller Awards en Reino Unido.


Por su parte, La playa de los ahogados (12ª ed.) ha obtenido los premios Brigada 21, Premio Losada Diéguez, Libro del Año por la Federación de Libreros de Galicia y Autor del año 2009 por la revista Fervenzas literarias, además de ser finalista del premio Novelpol y del Premio Libro del Año del Gremio de Libreros de Madrid. El libro se ha publicado recientemente en Alemania, Italia, Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos y pronto saldrá a la venta en Holanda y Polonia. Sus derechos han sido vendidos al cine.


17 marzo 2011

La Vigo del inspector Leo Caldas


Domingo Villar sólo ha necesitado dos novelas para descubrirnos que detrás de esa pequeña metrópolis gallega, cercana y entrañable, se esconde un lugar cargado de secretos y claves por descifrar.

De la mano de un policía más conocido por su participación en un programa radiofónico que por resolver enrevesados crímenes, y de Rafael Estévez, su inseparable ayudante, -un aragonés siempre asombrado ante la idiosincrasia gallega-, Villar nos desvela las diferentes capas y estratos de una ciudad «tendida junto a la ría como una mancha» que se extiende y prolonga por ese brazo de mar lleno de recovecos y rincones insólitos.

Como carta de presentación no tarda en invitarnos a observarla desde alguna de las colinas cercanas, para «primero (fijarse en) las casas bajas, luego los edificios altos del ensanche de Coiay, más allá, el resto de la ciudad desordenada en las laderas, con la silueta del hospital elevándose sobre las demás edificaciones cerca del Monte Castro».

Para luego concentrarse en el casco antiguo y en la fachada marítima, el territorio de Leo Caldas. De forma continua y permanente nuestro personaje cruza la Alameda (ahora rebautizada Plaza de Compostela) para adentrarse en la calle Arenal «caminando frente a sus elegantes edificios de piedra». Por allí anda la Comisaría pero también Onda Vigo la emisora de radio donde rara vez resuelve los problemas de los oyentes.

La Taberna del Eligio

Después a la hora de comer se suele adentrar en el viejo Vigo a pie por la calle de la Palma para terminar irremediablemente en la travesía Aurora donde se encuentra ese refugio de artistas y 'catedráticos' que es la Taberna del Eligio. Dicen que allí llegó este personaje de nariz circunvalada, desde su Leiro natal a trabajar casi de niño, y que fue en los años 20 cuando la adquirió y le dio su nombre. No está constatada esa fecha, como no lo está que Valle Inclán ocupara alguna vez una de sus mesas, pero lo que nadie discute es que desde entonces, fundamentalmente en los años 60 y 70 y 80, «adquirió renombre por el cariz y diversidad de las gentes que allí se concitaban».

Aprovecha de paso para contarnos la historia reciente del barrio que lo rodea, recuperado en estos últimos años y repleto de joyas arquitectónicas donde «antes había casas feas...» y como la plaza de la Constitución ahora convertida en un inusitado salón urbano se despierta por las mañanas «como un animal que estiraba sus huesos tras un sueño prolongado, la ciudad se desentumecía bajo el sol». Pero también a veces se dirige a El Puerto, ese restaurante con apariencia cutre y descuidada en la calle Arenal donde siempre le guardan los mejores tesoros y bocados de un mar tan cercano como huidizo.

Más tarde o más temprano una orden de su superior el Comisario Soto (o sus relaciones personales con su padre, un productor de vino atado a un divertido 'Libro de Idiotas' o Alba, su exmujer) le dan la oportunidad de enseñarnos otros vigos como el del Parque del Castro y sus miradores, el de la calle del Príncipe, vigilado desde hace unos años por un Sireno creado por Francisco Leiro o el aparentemente anodino barrio de la Estación, rodeado de calles con nombres americanos como México o Brasil.

La Galicia extraordinaria

Pero sobre todo esa noche empapada con música de jazz que nos da ganas de volar a esa Galicia insólita de la que apenas sospechábamos de su existencia, acompañados de Charlie Parker. También nos invita a conocer esos extraordinarios pueblos de la costa escondidos entre populares playas como las de Samil o la de América. Como Panxón verdadero protagonista de La playa de los ahogados.

Con el libro en la mano y si es posible con música de Grieg en los oídos, hay que adentrarse en su cementerio donde tantos marineros ahogados han encontrado su último descanso para luego asomarse a la Playa de Madorra, a Monteferro y divisar esas Islas Estelas cargadas de leyendas y misterios. Y después de tomar algo sustancioso en el Refugio del Pescador, subir a la extraña e inclasificable Iglesia Votiva que alacios diseñó antes de llenar Madrid de edificios emblemáticos como el Palacio de Comunicaciones o el Círculo de Bellas Artes.

El mismo Villar nos incita, de forma sutil, a seguir conociendo la obra de este arquitecto gallego en su Porriño natal donde Leo Caldas tiene que acudir a un entierro en su cementerio. También nos lleva a lugares menos atractivos. Si alguien se había preguntado que es esa monstruosa torre que surge en medio de la ría de Vigo de una pequeña isla llamada Toralla, las claves las tiene en Ojos de agua. El edificio de los años setenta es abominable pero las vistas que se divisan desde sus muchos apartamentos es única.

Sin duda Villar nos va a seguir abriendo otras muchas puertas secretas de la Rias Baixas en próximos libros y aventuras de este comisario que en el tradición de Carvalho y tantos otros policías literarios es un amante de la buena cocina y de la mejor música.

Recomiendo visitar la página, encontraréis muchos detalles para viajar, etc.

http://www.ocholeguas.com/2011/02/25/espana/1298625980.html



Texto: Javier Mazorra

05 octubre 2010

Entrevista a Domingo Villar


Domingo Villar: 'Es más fácil entender la historia de España leyendo a Vázquez Montalbán'

Lleva más de 40 ediciones de Ojos de agua y La playa de los ahogados
Trabaja en la nueva aventura del inspector Leo Caldas para publicar en 2011
La productora de El secreto de sus ojos adaptará La playa de los ahogados

María Míguez Santiago de Compostela

Contando las que se han publicado en gallego y castellano, Domingo Villar (Vigo, 1971) ha puesto en los estantes de las librerías españolas más de cuarenta ediciones de sus dos aclamadas novelas, Ojos de agua y La playa de los ahogados.

Traducidas también a infinidad de idiomas extranjeros (este fin de semana ha estado en Milán presentando La spiaggia degli affogati), ambas han conseguido poner de acuerdo a crítica y público en que las aventuras de Leo Caldas y Rafael Estévez valen la pena. Gracias a ellos el vigués será el único español en el prestigioso congreso alemán de literatura policíaca, Mord am Hellweg. De todo ello habla Villar con suma modestia, mientras trabaja en lo que muchos esperan con impaciencia: un nuevo episodio protagonizado por el inspector y su ayudante.

Pregunta.- Decía tras escribir su primera novela que sería un sueño poder dedicarse plenamente a la literatura. ¿Lo ha conseguido?

Respuesta.- Sí, hoy me dedico exclusivamente a la literatura. Aunque es verdad que lo de vivir de los libros está muy complicado, entre la literatura y los satélites que orbitan alrededor de ella sí que me puedo defender, y lo mejor de ello es tener tiempo para escribir.

P.- ¿Ahora mismo trabaja en algún proyecto nuevo?

R.- Estoy escribiendo una novela también protagonizada, como las dos primeras, por el inspector Caldas, ambientada, de nuevo, en Vigo.

P.- En sus anteriores aventuras Leo Caldas ha dejado el listón alto. ¿Da eso mucho respeto a la hora de enfrentarse a una nueva obra?

R.- Yo creo que no. Lo que sería muy duro es perseverar, seguir escribiendo si no encuentras lectores o si las críticas son muy severas. Pero el haber tenido un número importante de lectores me da la tranquilidad de que hay gente que está esperando a mis personajes. Además, comenzar un libro es adentrarse en un territorio incierto, y yo voy de la mano de unos amigos, que son los protagonistas de mis libros, a los que voy conociendo cada vez más, lo cual me hace estar más tranquilo.

P.- Saber que Leo no ha vivido aún su último lance seguro que tranquiliza a sus muchos seguidores. Aún así, ¿cree que puede llegar un momento en el que se canse de él?

R.- Es posible que llegue un momento en el que uno acabe hasta la coronilla de sus personajes y quiera explorar otros territorios nuevos. Pero yo no estoy ahí. Al revés, conociendo a los personajes se me abren muchas más puertas que si me enfrento a otros desconocidos. Y si hay Leo para rato, no lo sé, dependerá de que me siga interesando y de que a su vez él siga encontrando lectores. Será una mezcla de todo, pero por ahora sí tengo previsto escribir este libro en el que estoy metido y, al menos, otro más.

P.- ¿Y de esta nueva entrega, qué nos puede adelantar?

R.- Habla de Vigo y, dentro de la ciudad, tiene como referente la Escuela de Artes y Oficios, una joya en la que hay azabacheros, ceramistas, pintores… parece un universo estanco, al margen de la vida en la ciudad. Por allí tendrá que ir Leo Caldas, que también visitará diferentes rincones de la ría viguesa, pero sin abandonarla. Sobre la trama no puedo hablar, flaco favor haría a quien pueda interesarle si cuento algo de ella.

P.- ¿Baraja ya alguna fecha de publicación?

R.- No, porque no sé cuándo voy a terminar el libro. Me gustaría que estuviera pronto pero no me atrevo a dar una fecha. Mi intención es que esté en el 2011 en las librerías. Llevo trabajando en él un año y espero que se pueda publicar en el próximo.

P.- Tiempo atrás se había hablado del proyecto de llevar "Ojos de agua" al cine. ¿Sigue en marcha?

R.- Finalmente no cuajó y por ahora no se va a adaptar. La que sí se va a adaptar, o en eso estamos, es La playa de los ahogados. Su productora es la de El secreto de sus ojos y, según creo, pues yo no participo, está todavía en fase de búsqueda del talento.

P.- ¿No se planteó en ningún momento adaptarla usted? Por eso de no verla luego y pensar "pues esto yo lo habría hecho de otra forma".

R.- Yo no soy guionista, he hecho alguna cosa en ese terreno pero lo que soy es escritor. Tengo claro que el espacio en el que me manejo mejor y en el que me gusta estar es la literatura. El cine es un trabajo coral y estoy convencido de que, intervenga o no, el resultado no será nunca el mismo que tenía en la cabeza. Por eso me gusta la literatura, porque tengo el control de la primera a la última letra. Prefiero la narrativa, porque sueño yo solo, no necesito que nadie aporte nada a mis sueños.

P.- La novela negra ha dado obras maestras al cine, que han filmado grandísimos directores: Alfred Hitchcok, Fritz Lang, John Houston, Billy Wilder… ¿Si pudiese escoger un director para sus películas, cuál sería?

R.- Pues no lo sé… Hay por ahí mucha gente competente que puede hacerlo bien. Si pudiera resucitaría a Hitchcock, no para hacer mis películas sino para que hiciera más a las que poder asistir como espectador.

P.- Y sobre los protagonistas, ¿hay algún actor al que vea como Leo o Rafa?

R.- Tosar seguro que haría un buen Caldas, es un actor extraordinario.

P.- Usted mismo pasa sus obras al castellano, por lo que no son meras traducciones, sino que introduce guiños y elementos dirigidos a cada público en concreto.

R.- Escribo inicialmente en gallego y voy traduciendo al castellano en el mismo día. Acabo a la vez en los dos idiomas porque utilizo la traducción como corrección. Los que tenemos la fortuna de tener dos lenguas maternas podemos hacer eso. El idioma es la paleta del escritor y la fortuna es poder utilizar dos, contrastarlas, apoyarme en una y otra y mal haría si no lo hiciera. Pero traducir no es cambiar palabra por palabra. Es descomponer el texto, bajar al sustrato y volver a montarlo, lo que permite ver toda la arquitectura interna, los entresijos, con mayor perspectiva.

P.- Viendo los problemas de Estévez con la retranca y ambigüedad gallega y sabiendo que su mujer es, como Rafael, aragonesa, ¿debemos deducir que escribe por experiencia?

R.- Un poco. Sí es verdad que Rafael no se adapta a los modos un poco sinuosos de expresarnos de los gallegos, y eso es algo con lo que yo convivo, aunque con el tiempo ya no soy yo tan curvilíneo ni mi mujer tan directa, nos hemos aproximado bastante.

P.- La novela negra está teniendo un gran éxito en España. ¿Qué piensa de la actualidad del género en nuestro país?

R.- La investigación policial es una excusa para hablar de lo que nos interesa, para volcar las inquietudes personales o sociales que podamos tener. Haciendo investigaciones, un policía mira a los lados, y lo que ve es la sociedad. Por eso creo que tiene éxito la novela policiaca, más allá del juego intelectual, por lo que supone de retrato social.

P.- ¿A qué autores señalaría como los que más le han influido?

R.- Supongo que me influyen todos los que he leído. Me gustan James Thompson, Dennis Lehane, John Irving… demasiados como para hacer una lista. En cuanto a la novela policiaca en castellano, al que más debo yo y más debemos todos es a Vázquez Montalbán, un genio de lucidez y de perspicacia: es más fácil entender la historia de España leyéndolo a él que leyendo tratados serios de la Transición.


http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/03/galicia/1286130050.html

07 mayo 2010

From Galicia: Water-blue Eyes, Domingo Villar


Descriptions that I had read of Domingo Villar's Water-blue Eyes (translated from Spanish by Martin Schifino and published in Arcadia's EuroCrime series) made it sound comic and low-key, and it is both those things, but it's also an interesting crime novel from an interesting part of the world, the city of Vigo in Galicia, Northwest Spain, a region with its own language and character. Villar's team of detectives, Inspector Leo Caldas and his assistant, Rafael Estévez, bears some resemblance to that of Barcelona's Alicia Bartlett-Gimenez (gender notwithstanding): an educated middle class boss and his crude sidekick, except that Estévez is larger and cruder than Bartlett-Gimenez's version, and he's also an outsider to Galicia, a device that Villar uses to much effect as he is frustrated repeatedly (to the point of violent comedy) by the regional trait of refusing to answer questions directly. The other key device (repeated almost to the point of becoming irritating) is the recognition of Caldas by everyone he meets as a radio personality (in fact, the novel begins with him in the studio enduring--rather than enjoying--his role as "Patrol on the Air" police spokesman).

The mystery around which the story revolves is the gruesome death of a jazz musician (a unique murder weapon evidently chosen for its capacity to make everyone in the story (and a good portion of the readership) squirm. The story takes a familiar arc (the police treading water and getting nowhere, then suddenly making a discovery after another murder), but nothing is as direct or simple as it seems--in fact, Villar uses a trope that I haven't seen before: the police make mistakes because they miss blatant clues that the murderer has deliberately left for them, even though the investigators are in fact following the path the criminal wants them to take. The resolution to the mystery is, however, not in the end that unusual. But the light tone of the prose, the interesting if somewhat familiar central characters, the evocative imagery, and the effective immersion in Galician culture, gastronomy, and even city planning combine to make this a very worthwhile crime fiction read--and it also has a virtue much ignored these days: it's rather short, at about the length of classic crime fiction of the 1940s or '50s, a pleasant interlude rather than a long-term commitment, in terms of the reading experience. Spain is getting to be an interesting and varied source for crime fiction now, as well.

http://internationalnoir.blogspot.com/


19 agosto 2009

"Dulce navidad", un cuento de Domingo Villar


El 23 de diciembre de 2008, el señor Panizo llega con el periódico bajo el brazo, saluda con un gruñido, abre la puerta con la llave que guarda en el bolsillo y entra en el banco. El cajero, la interventora y el vigilante jurado le siguen al interior de la sucursal, y le ven desconectar la alarma, atravesar la oficina y encerrarse en su despacho.

No han transcurrido un par de minutos, cuando la interventora llama a su puerta.

-Perdón, señor Panizo , los Ortega quieren verle.

El señor Panizo levanta la nariz de la pantalla de su ordenador y masculla entre dientes. Sobre los hombros de la interventora, ha distinguido los rostros de los ancianos a quienes lleva semanas denegando el crédito para un viaje. ¿No ha sido suficientemente claro al explicar que no desea volver a perder el tiempo con ellos?

Cuando quiere protestar, los señores Ortega ya están sentados al otro lado de la mesa desplegando su arsenal de sonrisas pedigüeñas.La anciana, como siempre, es quien toma la iniciativa:

-Ya sabe que mi marido es de Soria.

-Sí -contesta el señor Panizo, aunque maldita la gana que tiene de saber de dónde son los muertos de hambre que se acercan a su oficina.

La señora Ortega le explica que todos los años compran lotería en Soria¿ ¿Y fíjese qué casualidad¿ ¿le dice, mientras abre el monedero y desdobla un billete.

El señor Panizo lee el número en el billete y mira de soslayo la portada del periódico. Si hubiese sido un lobo, habría levantado las orejas. Recuerda las imágenes del bar de Soria que los informativos no han dejado de repetir desde la mañana anterior, los afortunados con el primer premio saltando y bebiendo champán frente a la cámara.

-¿Saben cuánto dinero les ha tocado?

-Son 600.000 euros, ¿no?

El señor Panizo extiende la mano para sostener el billete, pero la anciana lo retira antes de que pueda tocarlo.

-Aún no sabemos si lo vamos a depositar aquí.

-¿Dónde va a estar más seguro su dinero? Éste es su banco desde hace años. Si en algún caso no les hemos atendido como corresponde no es por voluntad nuestra, ya supone. Es la coyuntura la que no permite tomar riesgos excesivos¿

-¿Tienen caja fuerte? ¿le interrumpe la señora Ortega, y le explica que sólo buscan una oficina que custodie el billete mientras deciden qué hacer con el importe del premio.

-Por supuesto.

-¿Es segura?

-Esto es un banco, señora.

-Lo sabemos, pero los bancos se roban.

-Como mucho pueden robar lo que haya en el mostrador ¿se jacta el señor Panizo¿. La caja tiene un sistema de apertura retardada que impide que un atracador pueda acceder a ella. ¿Quieren verla?

Los ancianos asienten y el señor Panizo descuelga el teléfono y pide al cajero que vaya abriendo la caja de seguridad.

La señora Ortega sonríe y coloca sobre la mesa una bolsa con dulces navideños.

-¿Unos mantecados? Son de Soria, como mi marido.

No tienen buen aspecto, pero el señor Panizo se lleva a la boca un dulce. Cualquier cosa antes de permitir que vayan con el boleto a otra sucursal. Y cuando la anciana se levanta para ofrecer mantecados al resto del personal la sigue por la oficina para asegurarse de que ninguno de sus empleados rechaza el ofrecimiento.

A los diez minutos, el cajero avisa: -La caja fuerte está abierta.

Como manda el protocolo, el señor Panizo ordena al vigilante que cierre la puerta de la entrada y acompaña a los señores Ortega a comprobar las medidas de seguridad de su banco.

Un minuto después, el señor Panizo se tambalea y cae inconsciente al suelo. El cajero se acerca a auxiliarlo, pero también se desvanece. Desde el interior de la caja fuerte, los ancianos oyen derrumbarse al vigilante de seguridad y saben que el somnífero de los mantecados también debe haber hecho efecto en la interventora.

Se miran a los ojos y sonríen.

Vacían la caja fuerte y, antes de abandonar el banco, en la fotocopia burda del billete premiado, los ancianos desean al señor Panizo una muy feliz navidad.


Domingo Villar