07 septiembre 2016

Las pelirrojas no se arrojan al vacío/ Julián Ibáñez



Garrido no tiene escrúpulos. Hizo que se los extirparan cuando decidió ser paparazzi. Acude al velatorio de un empresario de medio pelo para ver si caza algo que vender y es testigo de una escena que nunca debió haber visto: la viuda del difunto —una pelirroja voluptuosa— dejándose querer por un desconocido. 

Dispara su cámara dos veces y sale de allí sin saber la identidad del amante de la pelirroja. Ya en su apartamento, comprueba que no ha logrado captar la escena, que las fotos no valen. Ha apretado el disparador demasiado tarde; pero la pelirroja no lo sabe y le ofrece una gran cantidad de dinero y «todo lo que quiera». 

Poco a poco, el paparazzi se va dando cuenta de que el tipo desconocido es alguien con mucho poder que —desde las sombras— también quiere hacerse con las fotografías inexistentes, y no le importará matar para conseguirlas. Porque la vida es como un casino: la banca siempre gana.

El 26 de septiembre a la venta.




Las pelirrojas no se arrojan al vacío
Julián Ibáñez
Editorial Cuadernos del Laberinto 2016