06 septiembre 2007

Hoy se falla el I Premio RBA de Novela Negra


La buena salud de la novela negra es un fenómeno global, felizmente inevitable. No ha hecho falta que España buscara sumarse a la tendencia: el contagio ha tenido lugar. Y así lo demuestran no sólo la consolidación de dos citas ineludibles para cualquier amante del género, como la semana negra de Gijón y BCNegra, sino la reciente proliferación de colecciones dedicadas al género en gran parte de los sellos editoriales del país. La Península ha superado el trauma del ojo que la observa, del investigador (aunque en la novela negra esta figura a veces se sitúe al margen de la ley), y en ese sentido, el auge incipiente de la novela de detectives también da cuenta de la madurez de nuestros escritores, de los herederos de Vázquez Montalbán, de toda una casta de autores como Lorenzo Silva o Alicia Giménez Bartlett, a quienes conocemos, y de escritores cuyos nombres aún no sabemos, pero que sin duda están por allí. Y si hay sitio para ellos, claro, es porque esa madurez la comparten los lectores.

A un fenómeno global, RBA sólo puede responder con otra vuelta de tuerca en su apuesta precursora, en el apoyo que hace tiempo viene dando al género con su “Serie Negra”, y por eso convoca un premio que responda a la necesidad de dar un espacio al relevo nacional, que le otorga carácter local y contrapunto necesario a un asunto que, sin embargo, no entiende de fronteras. Y si hay fronteras, si la patria es el idioma, España y América Latina sólo necesitan un nuevo espaldarazo como el que propone RBA, junto a otras editoriales que han tomado el testigo, para que sus más oscuros detectives novelescos se den a conocer, como ya ha ocurrido a la nueva generación de novela negra en lengua inglesa, encabezada por Michael Connolly, Dennis Lehane, Harlan Coben, James Ellroy, Val MacDermid o Ian Rankin, como ha pasado en Francia, en Italia o en los países del norte, que han sabido entregar buena parte de sus ratos de ocio a autores de novela negra, locales y extranjeros por igual. RBA convoca así un premio de espíritu local y al mismo tiempo global, como piden los tiempos, sin dar la espalda a sus vecinos, cercanos o lejanos.

Este premio nace con la ilusión y con la certeza de que existen autores valiosos y necesarios por darse a conocer, sobre todo ahora que la camisa del subgénero empieza a quedarle pequeña a la novela de detectives. Con el Premio Internacional RBA de Novela Negra, RBA se quiere seguir el ejemplo del ámbito anglosajón, que vela por mantener el equilibrio entre el olfato comercial, por una parte, y por otra la exigencia de calidad y fidelidad a una tradición que tiene sus reglas y que, heredera del realismo social y del discurso más politizante, debe ajustar cuentas con un mundo cada vez más complejo. Si, como ha dicho Ricardo Piglia, sólo se puede narrar un viaje o un crimen, y si la investigación es en cierta forma un viaje (y puede que también un crimen), seguro que vale la pena buscar, premiar y publicar novelas que narren ambas cosas.

A ello se dispone ahora RBA con su Premio Internacional de Novela Negra, que tiene una dotación de 125.000 euros a la mejor obra inédita, suma que sólo habla de las ganas de abrir caminos, que es proporcional a la confianza que RBA tiene en los autores, prestigiosos y por venir, en los lectores de lengua castellana, convertidos o no al género, y en un jurado reconocido pero, sobre todo, con un negrísimo ‘historial’ literario.

Esta tarde en el Hotel Juan Carlos I de Barcelona se fallará este I Premio de Novela Negra RBA.


Fuente: www.rba.es/

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