21 enero 2008

Los lectores tienen la palabra. Guillermo Martinez




No quedan dudas de que el escritor Guillermo Martínez, nacido en la ciudad de Bahía Blanca en 1962, es uno de los escritores más talentosos de su generación. Autor de otras tres novelas -"Crímenes imperceptibles" que le valió el premio Planeta y acaba de estrenarse su adaptación al cine a cargo de Alex de la Iglesia, "La mujer del maestro" y "Acerca de Roderer"-, en esta nueva obra, "La muerte lenta de Luciana B.", Martínez despliega una historia que tiene como protagonistas a dos escritores y una mecanógrafa que trabajó para ambos, que están envueltos en una serie de terribles muertes. Tres personajes vinculados a una trama de muertes, pasiones y venganzas.
Diez años atrás Luciana B. trabajaba como mecanógrafa de las ficciones de dos novelistas, el narrador y Kloster. El primero de ellos recibe una noche un desesperante pedido de ayuda de Luciana, atemorizada por una serie de tragedias -la muerte de su novio, la de sus padres y de su hermano- que según ella cree son producto de la venganza de Kloster, un escritor que con los años se convirtió en exitoso y conocido y al que le hizo un juicio por acoso sexual cuando hacía las veces de secretaria, lo que generó que la esposa del escritor huyera con su hija y luego ésta muriera en un descuido y desencadena el suicidio de la mujer. Atravesada por el dolor de esas muertes cercanas, Luciana está convencida de la autoría criminal y magistral de Kloster.
Con un narrador en primera persona que hace de investigador y confesor de los protagonistas de la historia, Martínez mantiene el suspenso hasta el final mientras suceden las muertes de la realidad que se cruzan con las muertes de las ficciones de Kloster.
"No me interesa la sucesión de hechos sino las conjeturas que éstos suscitan", explica Martínez, quien en su novela logra presentar pistas contradictorias, infinitas posibilidades y obliga al lector a tomar una decisión personal en cuanto a quién creerle y cómo fueron los hechos. Un enigma que el lector deberá resolver o al menos a plantearse si existe o no un asesino o todo es producto del delirio de la supuesta víctima.

-¿Por qué definió la novela como un policial abstracto?

-Es una novela policial pero de la que deliberadamente quité todo lo que resulta incómodo de una novela policial, por ejemplo la presencia de la policía, los análisis forenses. De esta manera quedan solamente los elementos básicos: muertes que pueden verse como crímenes, dos versiones contrapuestas y un narrador que es, de algún modo, la figura del investigador. La novela puede leerse como una novela de conjeturas a lo Henry James, es decir: versiones contrapuestas sobre unos mismos hechos y cierta ambigüedad en cuanto al verdadero signo de esos hechos.

-¿Qué tienen en común "La muerte lenta de Luciana B." con su anterior novela, "Crímenes imperceptibles"?

-Hay una relación profunda en cuanto al pensamiento, que tiene que ver con lo que yo creo de la literatura que es la cuestión de las fuerzas de las conjeturas. Por eso se menciona la frase: "El hombre no es más que la serie de sus actos". La literatura no solamente cuenta lo que se escribe sino lo que se puede conjeturar de cada personaje con lo que está escrito. En la literatura aparece, por un lado, la narración en un primer plano y, por otro, lo que los lectores pueden conjeturar como versiones, diferencias, distintas posibilidades que tienen la misma clase de existencia. Hay algo de las formas de existir de las conjeturas sobre la realidad que a mí me parece interesante y esto se ve claramente en la literatura.

-Si bien ambas novelas pertenecen al género policial, ¿en qué se diferencian?

-Son diferentes en cuanto a la atmósfera, al énfasis psicológico y a la forma en que están escritas. "La muerte lenta..." está basada en diálogos y tiene estructura dramática.

-¿De qué manera están presentadas la venganza y la justicia?

-Son dos de los subtemas que presenta la novela. Esos dos elementos que menciona están presentes en cuanto a las maneras en que los hombres han tratado de zanjar esa distancia siempre insalvable entre el dolor de la víctima y la reparación que puede ofrecer la justicia cuyo fin último, de algún modo, es preservar el tejido social. La justicia siempre mira hacia delante, mientras que la víctima se queda como detenida en el tiempo, con su dolor y con lo irreparable.

-¿Y el azar?

-La idea del azar era para mí una de las líneas más importantes y necesariamente desarrolladas en la novela. Traté de encontrar distintas maneras de hablar sobre el azar. Por ejemplo, vinculando al azar con el fuego como una forma que contiene a todas las formas pero ninguna de manera

Continuación


PABLO MONTANARO
GUILLERMO MARTÍNEZ