05 junio 2009

Suso de Toro: “La novela negra es la épica contemporánea”



“Suso, tienes que volver a escribir más libros como aquellos”, le dice una lectora en la calle a Suso de Toro, refiriéndose a “Land Rover”, “Ambulancia” o “Calzados Lola”, novelas de finales de los ochenta y los noventa, con base criminal y ambientadas en una Galicia donde lo arcaico y lo moderno se abrazan. Conclusión: Suso de Toro, aunque no se deja encuadrar fácilmente entre los autores de género, escribió novelas negras ya antes de dedicarse a otros géneros como el ensayo o la opinión periodística. Y que ha reflexionado sobre los procesos y la génesis de la novela negra nos quedó bastante claro después de escuchar su charla, donde contradijo algunas ideas heredadas más o menos de uso común en el género.Frente a una lectura intelectualizada de la novela negra como literatura social, Suso de Toro privilegia una lectura por placer: “Una cosa son los referentes y otra lo que nos gusta. Leemos novela negra por gula y no por alimentación, por placer. Y un placer bastante inconfesable: nos gusta revolcarnos en el fango, el vicio y la sangre. Igual que los que iban al Globe a ver a Shakespeare, pasiones, amoríos… lo que demanda nuestro lado irracional, un derroche de pulsiones”. Ante esa “pornografía de la violencia”, De Toro cree que buscamos revestir el género de legitimidad estética para hacerlo menos inconfesable, y porque con sus tapas chorreantes de sangre “deshace la respetabilidad de la persona culta”.
Suso de Toro destacó el juego de los personajes y la perturbadora posibilidad de identificarnos con el criminal. Al colocar a esos personajes en un fondo social, la novela negra se vuelve épica, la épica contemporánea: “Conflicto, guerra, lucha a muerte por conseguir los objetivos. De las enfermedades morales de la sociedad y de las psicopatías, de eso habla la novela negra. De lo que hay de guerra en nuestra sociedad en paz”.
Se pregunta Suso de Toro si la literatura negra tiene un perfil de izquierdas. Y se responde que no debiera tenerlo, porque la literatura es el terreno de lo individual, no de lo ideológico. “Pero en cierto sentido sí, ya que señala las rupturas de la sociedad, la anomalía, lo oculto, y eso es perturbador. Muestra como bajo el orden social anida la corrupción. Lo que sí es la novela negra es moralista: el escritor disfruta contemplando esa violencia, pero le perturba el aspecto de injusticia latente. Nos hechiza lo que nos horroriza. Le preocupa porque teme a la violencia posible. El escritor es una persona medrosa que teme a la violencia y por eso la retrata con voluptuosidad. El escritor es conservador, en el sentido radical de la palabra. Y no creo que haya escritores de izquierdas, aunque cada uno como persona pueda tener su ideología, pero aborrezco la literatura que pretende convencer de una ideología a alguien”.
Suso de Toro leyó algún párrafo de un viejo escrito que con el título “Policía, psiquiatra y cura: escritor de novela negra” abordaba las relaciones entre delito, enfermedad y culpa que se dan en la literatura de género. También emparentó a la narrativa criminal con la tragedia antigua, donde el monólogo actuaría como el coro y el lector se convierte en un testigo del crimen. Una buena batería de imágenes y propuestas para la reflexión en torno al género productor de novelas “pegajosas, tóxicas, como el vino turbio, el tinto fuerte”