10 febrero 2012

El escritor griego recibe en Barcelona el premio Carvalho de novela negra


Ha habido ganadores del premio Pepe Carvalho de novela negra a quienes se les ha tenido que explicar quién era Manuel Vázquez Montalbán y dónde estaba Barcelona. Y hay otros como el griego Petros Márkaris. Ayer, el padre del inspector Kostas Járitos no ocultó una emoción especial por recibir, en una ciudad a la que «ama», un galardón dedicado a quien le motivó para empezar a escribir novela negra y a quien considera «un gran maestro». Aunque ni así pudo olvidar la crítica situación de su país, inmerso en una crisis que, dijo, «es peor que las anteriores, peor incluso que nuestra guerra civil[1944-1950, entre monárquicos y comunistas] en el sentido de que es la primera en la que no hay expectativas de futuro».

Márkaris ha recibido el premio de la semana BCNegra con un libro reciente en las librerías (Con el agua al cuello, Tusquets) que explica la reacción a los primeros embates de la crisis a través de los asesinatos de un banquero, un ejecutivo de una agencia de calificación y un prestamista. La crisis le dará, mínimo, para tres novelas más, y en el mejor de los casos espera que la cuarta pueda ser el epílogo de la serie: «Las cosas en Grecia están yendo a peor, y hay gente que ya no tiene dinero para comer o encender la calefacción».
Márkaris reparte las culpas entre los propios griegos, especialmente una clase política griega que hizo vivir al país en una falsa abundancia basada en el crédito, y la Europa de la unión ya solo monetaria que intenta imponer una terapia «que dicen que es la única posible pero que en ningún país ha servido para salir de la crisis».
En la segunda novela de su tetralogía de la crisis, publicada en Grecia en octubre, un vengador justiciero se dedica a amenazar de muerte a los evasores fiscales, y liquida a las víctimas si estas no liquidan sus deudas con el fisco. «El fraude fiscal es una enfermedad social, no es inconsciencia sino una falta absoluta de valores», clama. Y de la tercera sabe que el título será Pan, educación y libertad, el lema de los estudiantes contra la dictadura de los coroneles., «porque los jóvenes, en Grecia y en España, son los que están pagando la mayor parte del precio de esta crisis». Y con todo, Márkaris no pierde el humor, aunque cada vez sea más negro. Su recaudador salvaje mata a sus víctimas con cicuta.
Para Márkaris, el hecho de recibir un premio con el nombre del detective creado por Manuel Vázquez Montalbán tiene una especial relevancia, porque empezó a escribir novela negra, pasados los 50 años, tras leer el libro del desaparecido escritor barcelonés Los mares del sur.
«Aunque no lo llegué a conocer personalmente, tengo una relación intensa con él porque me enseñó tres cosas: cómo hacer que una novela negra pueda ser también una novela política, algo que hoy vuelve a ser muy importante; la importancia de utilizar una ciudad como protagonista, no solo como telón de fondo; y el valor de utilizar la comida y la cocina como elementos y características sociales; en este sentido la novela escandinava no resiste ninguna comparación con la mediterránea, no se puede comparar una buena comida y un sándwich, un vino y una cerveza».
Esta diferente aproximación es un reflejo de algo más hondo. «La novela negra mediterránea es más humana, más cercana a la gente, y sobre todo más compasiva de lo que puede ser la escandinava».
«COMO EN CASA» / La sintonía es sincera. Según Márkaris, en el improbable caso de que tuviera que dejar Atenas, Barcelona sería la única alternativa que se plantearía y en la que se sentiría «como en casa». «Tengan en cuenta -añadió- lo que significa esto, porque mi ciudad natal en Istambul». Y es que frente a las acusaciones que vienen del norte de Europa, dice, los mediterráneos debemos unirnos, como hace Járitos en su última novela al comprarse un Seat Ibiza.
«Nos dicen que en el Sur de Europa somos especiales en un sentido negativo, pero somo especiales en un sentido especial. En Alemania leen mis novelas pero quizá no las entienden. Aquí las leen y las entienden porque nos queremos y nos entendemos». Y claro, se llevó un aplauso de los buenos (mientras el alcalde Xavier Trias y el teniente de alcalde Jaume Ciurana daban un espaldarazo público a BCNegra, que visto como le van las cosas a la Semana Negra de Gijón y la crisis en Grecia y aquí, no es poca cosa).

Texto: Ernest Alós
Foto: Joan Puig