17 diciembre 2009

La Bòbila. Un 2010 con buenas intenciones


BIBLIOTECA LA BÒBILA. Fondo especial de género negro y policíaco

http://bobila.blogspot.com

2010, empezamos nuevo año


En la Bòbila empezaremos 2010 con un trimestre trepidante: el 12 de enero, con la exposición “La difusión de la novela negra”, una muestra del material de difusión que generan los agentes implicados en la promoción de la novela negra: editoriales, prensa especializada, festivales y congresos, asociaciones, librerías y bibliotecas… hasta el 6 de febrero en el vestíbulo de la biblioteca.

A medianos de enero el jurado del Premio L’H Confidencial 2010, que convocan el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial se reunirá para decidir el ganador y hará público su veredicto. Después de Joaquín Guerrero Casasola, Raúl Argemí y Julián Ibáñez… sabremos quién es el ganador de esta cuarta edición del premio internacional de novela negra.
El Club de Lectura de Novela Negra, que tradicionalmente se hace el último martes de mes, cambia su fecha al lunes 25 de enero: a las 18 h. contaremos con la presencia del escritor colombiano Octavio Escobar Giraldo, autor de la novela Saide, de paso por España para la promoción de su nueva novela publicada por Periférica; y a las 19 h. tertulia en torno a un clásico: La jungla de asfalto, de W.R. Burnett. El T3 Club de Lectura, que se reúne el último miércoles de mes a las 19 h., se encontrará el miércoles 27 de enero para comentar la novela No emprenyeu el comissari, de Ferran Torrent. Tertulia moderada por Minerva Álvarez. Ferran Torrent vendrá durante el mes de febrero a una biblioteca de L’Hospitalet para comentar sus libros con los lectores de los clubs de lectura.


Del 1 al 6 de febrero, los amantes del género negro tenemos una cita ineludible en BCNegra, el festival de novela negra de Barcelona, con autores como Don Wislow, Ian Rankin, John Connolly, etc. Una maratón de autores de novela negra con la tradicional fiesta final en la librería Negra y Criminal. Más avanzado el mes de febrero pasará por Barcelona el gran autor de novela negra norteamericana James Ellroy en plena promoción de la tercera parte de la trilogía Underworld USA, Sangre vagabunda.


Cada jueves del mes de febrero a las 19 h., Ciclo de Cine Negro en la Bòbila, esta vez “Amores en fuga”, y títulos como Los amantes de la noche de Nicholas Ray; El demonio de las armas de Joseph H. Lewis; Bonnie and Clyde de Arthur Penny y Badlands de Terrence Malick. Cuatro historias de huídas hacia la nada, vistas desde el cine negro.


Y hacia finales de mes, los clubs de lectura. El Club de Lectura de Novela Negra se reúne el martes 23 de febrero a las 19 h. para hablar de la novela Maderos, del irlandés Ken Bruen; el T3 Club de Lectura inicia su recorrido por las novelas con animales con Flush, de Virginia Woolf.


Será el miércoles 24 de febrero a las 19 h.


El martes 9 de marzo a las 19 h. presentación de la novela Ángeles negros, de José Vaccaro Ruiz. Una novela negra barcelonesa con un asesino en serie muy especial. Publica Atlantis.


El sábado 20 de marzo a las 19 h., entrega del Premio L’H Confidencial 2010. Como siempre con un pequeño espectáculo, presentación de la novela ganadora y un cóctel en la biblioteca.


Antes de Semana Santa, avanzamos los clubs de lectura, y el Club de Lectura de Novela Negra tendrá su encuentro el martes 23 de marzo a las 19 h. para comentar Murió con los ojos abiertos, del inglés Derek Raymond. En el T3 Club de Lectura, el miércoles 24 de marzo a las 19 h. se hablará de Las ovejas de Glennkill, de Leonie Swann.

http://labobila.tk/



El efecto Julián Ibáñez

Julián Ibáñez, ganador del Premio L'H Confidencial 2009 con El baile ha terminado (Roca) y libro más prestado en la Biblioteca la Bòbila durante 2009, acaba de publicar nueva novela: Perro vagabundo busca a quién morder (Alrevés), y una novela juvenil, El beso del samurai (Covarrubias); y este enero esperamos dos más: Giley (RBA) y Entre trago y trago (Alrevés). ¡Un autor para seguir muy de cerca!

Jordi Canal
Biblioteca la Bòbila
Pl. de la Bòbila, 1
08906 L'Hospitalet
Tel. 934 807 438


mailto:canalaj@diba.cat


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Bajo Control/ Mark McNay


Un año después de su última recaída, Gary ha conseguido controlar sus arrebatos de esquizofrenia paranoide. O al menos eso es lo que cree Nigel, un asistente social que quizá se involucra demasiado personalmente con los enfermos y ex drogadictos que se encuentran bajo su tutela. Circunstancia a la que no es ajena Charlie, la novia de Gary, una prostituta callejera de buen corazón y mejor físico que aspira a estudiar Criminología en la universidad pero que se deja sus ingresos en dosis de heroína. ¿Qué relación tienen estos tres personajes con el brutal legionario Galileo, la devota monja Chastity y la aniquiladora explosión de una bomba nuclear? La respuesta se halla en la cabeza de uno de ellos pero, cuando salga de allí, cambiará la vida de todos para siempre.


Un perverso triángulo amoroso. Un alucinado recorrido por los bajos fondos de Norwich. Un retrato de los sueños que alimentan tres vidas marcadas por la locura, las drogas y la prostitución. Tras el éxito de Fresh, el escocés Mark McNay vuelve a postularse como gran heredero de Irvine Welsh a la hora de contar con sinceridad y humanidad los infiernos y paraísos artificiales de unos personajes que harán cualquier cosa con tal de sobrevivir a las cloacas de la jungla urbana.


El autor

Nació en Glasgow en 1965, pero se crió en un pequeño pueblo minero del interior de Escocia. Tras mudarse a Inglaterra, trabajó durante quince años como obrero de la construcción, empleado en una fábrica y limpiador de ventanas. Entonces se graduó en un prestigioso curso de escritura creativa y llegó Fresh, ópera prima con la que ganó el premio Arts Foundation a la Nueva Ficción de 2007. Bajo control, su segundo trabajo, resultó a su vez finalista del premio Aye Write! a la mejor novela escocesa de 2008. Actualmente vive en Norwich, donde realiza labores de asistencia a enfermos mentales.


Bajo Control
Mark McNay
Ediciones Plata 2008

Salto de Página en los Premios Notodo 2010. ¡Entra y vota!


16 diciembre 2009

La Hora de las Brujas/ Arni Thorarinsson (Avance Editorial)


Einar, periodista exiliado en una pequeña localidad del norte de Islandia y alcohólico «en descanso», sigue la pista de dos muertes producidas en extrañas circunstancias. Se trata de dos adolescentes que aparentemente se han suicidado pero que han dejado tras de sí una estela de incógnitas de difícil comprensión. La investigación se complica por momentos debido a tres factores no menos complejos: en primer lugar Einar no sabe distinguir la vida privada de la laboral; además, hace todo lo posible por contradecir al redactor en jefe de su periódico, que se empeña en teledirigirle desde la capital; y, por si fuera poco, lo que tiene delante es una microsociedad gangrenada por la corrupción, la droga y una complicada red local de intereses políticos y económicos.
He aquí una novela negra rebosante de ironía y de suspense, con la venganza, la codicia y la enajenación como temas principales en el marco de una sociedad mucho menos perfecta de lo que parece.

Arni Thorarinsson (Reikiavik, 1950) es periodista y autor de varias novelas negras que le han convertido en uno de los escritores más vendidos del género. La hora de las brujas se ha traducido a 14 idiomas y le seguirá, también en Ediciones Ámbar, El domador de insectos.

El autor pertenece al grupo de novela negra nórdica denominado «polar nordique» por la crítica francesa en el que se encuentran otros islandeses como Arnaldur Indridason. Vendido en 14 países, es uno de los autores de mayor éxito dentro del género.

La crítica francesa compara al autor con Stieg Larsson, y apuntan que nos explica aquello que hubiéramos querido preguntar a Arnaldur Indridasson sobre los islandeses y no nos atrevimos a hacerlo.

La crítica española también se refiere al fenómeno negro que ha surgido en los países nórdicos (véanse: Babelia, «Geografía de la Sospecha», de Santiago Gamboa de 9/08/2008; y «Diez nórdicos imprescindibles: el fenómeno de la novela policíaca», en Ecodiario.es de 09/03/2009) donde se señala el trabajo realizado por Arni Thorarinsson.


La Hora de las Brujas
Arni Thorarinsson
Ámbar 2010 (Avance Editorial Marzo)

Manresa, carta del librero negrocriminal


Manresa es una pequeña ciudad de la provincia de Barcelona. Un tamaño parecido a lo que debe ser la Ystad de Kurt Wallander. Tiene un Festival de Cine Negro, que ya ha cumplido diez años y cada año ofrece películas interesantes. Pero al que los medios y el publico cosmopolita de la gran urbe cosmopolita repleta de turistas ( es decir Barcelona ), dan la espalda, silencian y ningunean.

Gran noche de los premios del cine europeo. Gana La cinta blanca, de Michael Haneke, impresionante, dura y excelente película. La otra triunfadora es Un profeta de Jacques Audiard, una “cosecha Roja” en una cárcel francesa, se llevó también dos galardones. Alguien debería decir que La cinta blanca fue la película elegida para clausurar el último Festival de Manresa, y que Un profeta es la película ganadora del Festival de Cine Negro Manresa. Asi pues el Festival de Cine Negro de Manresa recogió lo mejor del cine europeo. Pero Manresa, no tiene “glamour” eso que tantos necios, adocenados e indocumentados necesitan para ir o hablar de un Festival de cine.

Dashiell Hammett, el de Cosecha Roja, uno de los padres de esa realidad llamada novela negra, es también protagonista de alguna que otra novela. Nosotros le sugerimos que lean Hammett, de Joe Gores, descatalogada, pero de la que aún disponemos de algunos ejemplares. No la lean en un sitio donde esté prohibido fumar, beber o disfrutar.

Ricard Ruiz Garzón nos trae una excelente noticia, en el último Que Leer: Plata Negra, el sello negrocriminal de Urano, recupera a Ruth Rendell. En el 2010 vuelve la creadora del Inspector Wexford.

Leemos en la prensa:”Batalla campal entre el ejercito mexicano y el cartel de los Zetas”. Hay realidades que se entienden mejor gracias a los libros. El poder del perro, de Don Winslow, editado en Mondadori, y traducido por Eduardo G. Murillo. Uno de los libros importantes del año. Una de las mejores novelas del año.

Ya les informábamos que el XII Premio Francisco García Pavón había sido ganado por Mariano Sánchez Soler, con Nuestra propia sangre, que ya está en las librerías. Edita Rey Lear. A principios del verano, el juez levanta en una pequeña localidad de Alicante el cadáver de un hombre asesinado de un disparo en la cabeza. Mariano Sánchez Soler reconstruye los hechos a través de la versión de los asesinos: la mujer y los hijos de la víctima, conjurados para cometer el parricidio. Esta novela no aborda solamente la historia de un crimen, sino las complejas relaciones de amor y odio en una familia donde la violencia del padre, un pequeño empresario de la construcción prácticamente analfabeto, convierte la convivencia en un infierno cotidiano. Con un lenguaje directo y preciso, los protagonistas narran en primera persona las situaciones de opresión y angustia que le condujeron a acabar con alguien de su propia sangre.

Si acaso piensan viaja a Thailandia o al Sudeste asiático estas fiestas invernales ( les hablamos desde la “vieja Europa” ) no se olviden llevarse para el largo viaje en avión las novelas que protagoniza Vincent Calvino, un detective privado por las calles de Bangkok, creado por el canadiense Christopher G. Moore. Son tres: Hora cero en Phnom Penh, Kickboixing en Nirvana y Alta infidelidad, y las edita Alea, el sello negrocriminal de Paidós.

“La personalidad de Philip Marlowe ocupàrá siempre un lugar de privilegio en el corazón de mucha gente. Fatalista, escéptico, lúcido y amargo, el personaje de Raymond Chandler es un ganador moral por mucho que le rompan la cabeza y el alma” ( Carlos Boyero, en Babelia )

Recuperación de un inencontrable. El cobrador, de Ruben Fonseca, Edita RBA en la traducción de Basilio Losada, el traductor también de Jorge Amado. Una inagotable galería de tragedias humanas recorre el inframundo de la ciudad. El odio, la desesperación, la amargura adoptan los rostros más diversos, en una sociedad cruel que es la real y la que no refleja la publicidad. En «El cobrador», un asesino escribe poemas y se cobra cuentas pendientes; en «Pierrot de la caverna», un pedófilo se sincera a una grabadora...

Estos relatos secos, ásperos, directos y magistrales, sin concesiones a las florituras literarias ni psicológicas, ofrecen un brutal fresco de descomposición social, y acumulan una enorme cantidad de imágenes inolvidables que producen perplejidad ante el mal, el individual y el colectivo.


Saludos negrocriminales y buena lectura

http://www.negraycriminal.com/


15 diciembre 2009

La Serie Negra de Anik Lapointe


Hace más de 10 años convencí a mi amigo y jefe, Oriol Castanys, para que me dejara empezar a publicar novela negra y para fundar una colección cuyo nombre es un homenaje nada disimulado a la Série noire de la editorial francesa Gallimard. La serie negra. Siempre había leído novela negra y pensaba que era un género mucho más interesante de lo que en general se decía. Con su voluntad de crítica social, su afán de denuncia y su retrato de los bajos fondos, nos daba una imagen cruda y directa del revés de la sociedad del éxito.


El primer libro que publicamos fue Black and Blue de Ian Rankin. Ahora casi diez años más tarde, con más de 120 títulos publicados y un Premio Internacional de Novela Negra, hemos decidido seguir adelante con nuestra apuesta y poner en marcha una web dedicada sólo al género. Se llamará Serie negra y la alimentaremos en primera instancia con nuestro fondo editorial. Pero nuestra intención es que todos los amantes de la novela negra participen en este proyecto. Por eso abrimos nuestras puertas a todos aquellos apasionados del género que quieran colaborar hablándonos de sus lecturas y de sus descubrimientos.


Serie Negra será una web viva, que se irá enriqueciendo semana a semana con la ayuda de todos. Seleccionaremos la mejor información sobre los principales autores y títulos del género, ya sean clásicos o actuales, incluiremos las críticas más destacadas que han recibido cada uno de ellos, las noticias más relevantes de interés para el lector, las entrevistas más curiosas, los enlaces más recomendables de la web, todo sobre festivales de novela y cine negro, la programación televisiva y cinematográfica especializada, así como reportajes especiales dedicados a los apasionados de la novela negra. Todo ello trufado de las opiniones de lectores, libreros y editores que quieran participar en este proyecto.



¡Que empiece la fiesta!


http://serienegra.es/

Shahmarán/ Jon Arretxe


Atrapada en una silla de ruedas, la madre de Kawa rememora desde su ruinosa casa otomana de Estambul la belleza nostálgica y las leyendas de los alrededores del monte Ararat. Allá quedaron sepultados su marido y dos de sus hijos, guerrilleros de la causa kurda. Entre tanto, Kawa se gana la vida eliminando gente por encargo. Es la única manera que ha encontrado para mantener a una madre anciana e impedida. Si no fuera por ella, ya habría emigrado a Alemania, siguiendo los pasos de los dos hermanos que le quedan: Xezal, la única hija de la familia y Barán, el mayor, que buscan la forma de sobrevivir, cada uno a su manera, en una sociedad teñida de xenofobia. Sin embargo, algo se tuerce tras el último crimen de Kawa, lo que le provoca un profundo desasosiego. A partir de ese momento, los pilares de su mundo comenzarán a desmoronarse. Como es habitual en él, Jon Arretxe nos lleva a conocer otras culturas, otras ciudades, callejeando, mostrándonos con realismo lo que no sale en las guías de viaje. En este caso, a través de una novela negra, deja al descubierto una faceta más humana, y no exenta de crítica, de dos grandes urbes íntimamente relacionadas, a pesar de sus diferencias: Estambul y Munich.

Shahmarán es una historia de añoranza por la patria robada, de lucha por la supervivencia, de ideales y desengaños; es un viaje desde el honor hacia la ignominia.



Shahmarán
Jon Arretxe
Erein 2009

14 diciembre 2009

Crímenes imperceptibles


En el libro de cuentos del venezolano Alberto Barrera Tyszka, los crímenes, por pequeños o grandes que sean, se enhebran en una metáfora mayor sobre las relaciones humanas.



Por Juan Pablo Bertazza

En la literatura muere más gente que en la realidad. El asesinato, desenlace natural de tantas historias, suele ser puesto en primerísimo plano: se cuenta el itinerario de la bala desde el revólver hasta el blanco, el brillo del cuchillo justo cuando toma contacto con la piel. En este segundo libro de cuentos del escritor y periodista venezolano Alberto Barrera Tyszka –ganador del premio Herralde en 2006 con su novela La enfermedad–, los crímenes aparecen, en cambio, sugeridos, contados indirectamente, o apenas enhebrados con problemas de distinto calibre. Crímenes que se engarzan a la vida cotidiana como un rosario que se traba en una cuenta demasiado grande. La sangre de este libro siempre aparece, entonces, coagulada, descolorida, añeja. Porque lo que perturba de estos crímenes no es su realización sino la imposibilidad de explicarlos o elaborarlos en la memoria, a tal punto de que terminan generando crímenes menores que los personajes llevan a cabo a partir de un raro contraste entre conciencia y acciones. Lo que dicen que piensan nunca es lo que dicen que hacen, como se ve claramente en Una historia mexicana: “Decidí ir a ver a Hilda, pero para decirle que no. Para restregarle, con solidaria firmeza, que Lencho y yo éramos cuates, que dejáramos de una vez ese jueguito absurdo, que yo jamás traicionaría a mi hermano. Apenas crucé la puerta, comencé a besarla, a tocarla, a desnudarla. Hicimos el amor ahí mismo”. Ese vaivén, esa inestabilidad convive en cada individuo, en cada hogar retratado por estos cuentos, incluso en lo que hace a la intensa realidad política venezolana que el autor también se preocupa por vislumbrar. Tyszka –quien escribió junto a la periodista Cristina Marcano una biografía sobre Chávez– habla en el excelente cuento Balas perdidas de quienes están a favor de Chávez, de quienes están en contra, pero sobre todos de quienes, un poco por confusión personal, un poco por confusión mediática, no saben en qué país están: al desaparecer un joven aparentemente apolítico durante una manifestación, un canal opositor se adueña de la palabra de su esposa para hablar contra Chávez, mientras que un canal oficialista se respalda en la ideología del hermano de la víctima para contraatacar; hasta que ambos familiares parecen perder de foco, incluso, el deseo de encontrar al desaparecido.

Mención especial merece el excelente primer cuento de la serie: una pareja con el amor en peligro de extinción encuentra gotas de sangre en la alfombra y van tratando de descifrar el enigma al tiempo que repasan, como quien no quiere la cosa, los pequeños crímenes que acontecieron durante el tiempo que estuvieron juntos: el desgarro de corazón producido al novio anterior de ella cuando lo deja de un día para el otro; la matanza con revólver de un murciélago alojado en la persiana de su habitación y la muerte de un hijo antes de nacer. El lenguaje de Alberto Barrera Tyszka es económico, hipnótico, pero plagado de comparaciones poéticas. Si bien ninguno de los diez cuentos que componen este libro se ponen a conversar entre sí, mediante recurrencia de personajes, lugares ni fraseos, Tyszka logra, de manera muy original, un efecto semejante. Estos cuentos no remiten a un pasado lejano ni a un futuro próximo, sino a un presente perturbador: “Esta mañana, al levantarse, encontraron cuatro gotas de sangre sobre la alfombra”; “Dos o tres metros más allá, casi en el mismo momento, Idelmaro Jiménez se derrumbó. Es un hombre de sesenta y cinco años que se mantiene en muy buena forma física”.

La combinación entre la narración en tiempo real y el pasado de esa sangre nunca fresca de estos crímenes, sumado a que muchos de estos finales son superabiertos, hace que los personajes se vayan acumulando en una especie de largo pasillo aun cuando su respectivo cuento haya terminado. Como si este libro de cuentos constituyera una novela en la que, en distintos espacios pero en un único tiempo, carne fresca vislumbra sangre añeja. Algo que concluye el propio autor diciendo, en uno de sus cuentos, que “el tiempo es el único crimen perfecto”.


Crímenes
Alberto Barrera Tyszka
Anagrama 2009

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El día de Hitler/Elmore Leonard


Walter Schoen, un carnicero de Detroit de ascendencia alemana, es un ferviente admirador de Hitler y del Tercer Reich. Cree que está llamado a cumplir una importante misión en este mundo dada su extraña peculiaridad: su enorme parecido físico con el jerarca nazi Heinrich Himmler, Reichsführer de las SS. Incluso nacieron el mismo día del mismo año y en el mismo hospital de la misma ciudad, Múnich. Walter Schoen, además, pertenece a una red de espías que dirige la misteriosa y aristocrática Vera Mezwa, una matahari nazi ucraniana, y su amante, su intrigante mayordomo Bohdan. Se dedican a enviar informes a Alemania sobre la industria armamentística norteamericana y dar cobijo a los soldados alemanes fugados de los campos de prisioneros en Estados Unidos.

Personalmente, Walter Schoen es un hombre dogmático, poco flexible y sin ningún sentido del humor, lo que le ha deparado el abandono de su esposa, Honey Deal, una mujer inteligente y alegre, con ganas de disfrutar de la vida. El agente Carl Webster anda tras la pista de dos oficiales alemanes del Afrika Korps que han escapado de un campo de prisioneros de Oklahoma.


El día de Hitler
Elmore Leonard
Alianza Editorial 2009

11 diciembre 2009

American psychos


TENDENCIAS > MICHAEL MARSHALL, EL NUEVO PADRE DE LOS ASESINOS SERIALES

El tema de los asesinos seriales no se acaba sino que, como sus protagonistas, se eclipsa sólo para volver a atacar con más fuerza. Y después de Thomas Harris y su Hannibal Lecter, llega Michael Marshall y una saga que hace con los asesinos seriales lo que Anne Rice hizo con los vampiros: explorar su origen, su lógica y sus explicaciones. Con Los hombres de paja, en la colección Roja & Negra (Mondadori), dirigida por Rodrigo Fresán, se inicia su publicación en castellano. Y a continuación, en parte del prólogo que acompaña la novela, el mismo Fresán lo presenta.

Por Rodrigo Fresán

UNO Algunas cosas que dijeron algunas personas: “Nunca debieron acusarme de algo más serio que de regentear un cementerio sin licencia” (John Wayne Gacy, asesino en serie). “Yo no quería hacerles daño, yo sólo quería matarlos” (David Berkowitz, asesino en serie). “Mi problema es la diabetes. Me baja el azúcar y entonces me subo al techo de un edificio y después soy capaz de hacer cualquier cosa” (John Henry Brudos, asesino en serie). “Yo sólo hice lo que me pidió mi perro. Es un perro muy bonito” (David Berkowitz, asesino en serie). “La cosa era así: yo trabajaba como chofer de ambulancia, elegía a una mujer, la asesinaba, la arrojaba a un costado del camino, hacía una llamada anónima a la policía, y después volvía con mi ambulancia a recoger el cadáver. Me divertía mucho conversar con todos esos tipos de uniforme y enterarme de lo que pensaban sobre lo sucedido” (Charlie Davis, asesino en serie). “Nosotros, los asesinos en serie, somos sus hijos, somos sus maridos, somos los que están en todas partes. Y claro: mañana muchos de ustedes van a despertarse muertos” (Ted Bundy; asesino en serie).

DOS Hubo un tiempo en que el agente del FBI John Douglas –autor del libro Mind Hunter: Inside the FBI’s Serial Crime Unit y creador y alguna vez jefe de la fuerza de elite del FBI conocida como Investigative Support Unit, dedicada al estudio para la comprensión y el entendimiento de ese espécimen de una “nueva raza” delictiva mejor conocida como asesinos en serie– no hubiera tenido la necesidad y la angustia de sentarse a escribir lo que sigue: “A principios de los años sesenta, el promedio de soluciones exitosas de homicidios en Estados Unidos alcanzaba el 90 por ciento. Hoy, a pesar de los increíbles avances científicos y tecnológicos, de las ventajas y la velocidad de la era de las computadoras, y de la cantidad siempre creciente de oficiales de policía cada vez mejor entrenados y con mayor cantidad de recursos, el promedio de asesinatos ha ido en ascenso y el de esclarecimientos, en descenso. Más y más crímenes son cometidos por y contra desconocidos. Y en buena parte de los casos no contamos con una motivación clara que nos permita hacer nuestro trabajo. Por tradición, la mayoría de los asesinatos y crímenes violentos resultaban relativamente sencillos a la hora de ser comprendidos por los oficiales. De un modo u otro, todos eran consecuencia de una forma crítica y extrema de la exageración a la hora de manifestar sentimientos que todos nosotros conocemos: furia, codicia, celos, venganza, interés. Una vez que se conseguía ubicar el problema, el misterio de ese crimen llegaba a su fin. Pero una nueva raza de criminal violento ha aparecido en los últimos años...”.

TRES El sueño de su razón invocaba monstruos. Y John Douglas era el gran invocador, el prócer del oficio, el padre de una patria oscura. John Douglas era un profiler. John Douglas era el tan orgulloso como sufrido dueño de un don y de un estigma. John Douglas era un hombre imprescindible a la hora de la persecución de los asesinos seriales, porque John Douglas pensaba igual que un asesino en serie.

Así, en el juego del gato y del gato, todos se persiguen. Y el dilema no era ser o no ser, sino serial o no serial.

Así también, el punto exacto donde terminaban individuos como Charles “Helter Skelter” Manson, Ed “Psicosis” Gein, Ed Kemper, Jeffrey Dahmer, Richard Marquette, John “Payasito” Gacy y Davis “Hijo de Sam” Berkowitz –para nombrar a unos cuantos– es el sitio preciso donde empezaba alguien como John Douglas hasta que John Douglas se derrumbó. Fatiga de materiales. Erosión mental.

En las novelas de Thomas Harris, el agente Jack Crawford –personaje directamente inspirado en su figura– casi nunca sonríe pero siempre “tiene los ojos muertos”. Igual que John Douglas después de lo que él hoy llama “El Incidente”. Fue el 2 de diciembre de 1983. Esa noche, antes de dar una conferencia junto a sus doce discípulos del FBI, John Douglas se vino abajo. Fiebre y parálisis y coma. Tiraron la puerta abajo de su cuarto y lo encontraron “sentado como un sapo”. De algún modo, los demonios habían alcanzado a John Douglas. Terapia intensiva, sacerdote y últimos ritos. John Douglas volvió del otro lado. No sabe cómo, ni por qué, pero sí sabe que mejor no hablar de lo que vio allí. Tal vez, quién sabe, John Douglas intuyó la verdadera función de los asesinos seriales: ser la encarnación tangible de un Mal Absoluto que acaso nos permita creer –por oposición– en la existencia cierta de un Bien Eterno y acaso triunfante al final de la Historia y de la historia. John Douglas retornó a trabajar al mes siguiente, pero se jubiló al poco tiempo. Veinticinco años de pensar como monstruo fueron más que suficientes, y la advertencia había sido clara: si juegas con fuego, si te acercas demasiado al fuego, si miras fijo al fuego durante demasiado tiempo, es más que seguro que acabarás quemado.

En pocos años, la cultura popular se ha encargado de ficcionalizar a John Douglas a través de personajes como Frank Black (oscuro protagonista de la serie de televisión Millennium) o el ya mencionado Jack Crawford (primero interpretado por Dennis Farina y luego por Scott Glenn, sombrío jefe del curtido agente Will Graham en Dragón rojo y de la promisoria novata Clarice Starling en El silencio de los corderos y Hannibal). Y así, de alguna manera, la importancia narrativa y dramática de John Douglas equivale a creer y resignarse a la idea de que para combatir a un monstruo se necesita un monstruo bueno pero, finalmente, a un monstruo.

CUATRO John Douglas recuerda cuando el actor Scott Glenn fue a verlo para prepararse para su personaje: “Entró a mi oficina en Quantico y empezó a bombardearme con un discurso sobre los beneficios de la rehabilitación, el horror de la pena de muerte, y la bondad que se esconde en el fondo de todo ser humano. Le dije que sí a todo. Después saqué unas fotos de mi cajón y le hice escuchar la grabación de dos adolescentes siendo torturadas hasta morir. Scott Glenn salió de allí llorando y pidiéndome perdón por todo lo que había dicho”.

Así son las cosas.

Así eran.

Así seguirán siendo.

Aunque, internándose en el corazón de las tinieblas del tercer milenio, los especialistas que descienden de John Douglas juguetean ahora con la idea de cambiarle el nombre al producto, relanzarlo: lo que hasta ahora se llamaba asesino en serie pasará a llamarse asesino recreacional. Ya saben: gente que mata gente en sus ratos libres. Personas que, cuando se les pregunta a qué se dedican, sonríen misteriosamente y cambian de tema, o responden: “Soy coleccionista”.

Y en todo esto hay una verdad insoslayable, problema casi imposible de resolver: el asesino en serie actúa siguiendo una lógica propia, que casi nunca tiene que ver con la lógica de las mayorías. De ahí la dificultad para comprenderlos, para aprenderlos y aprehenderlos.

CINCO ¿Pero qué ocurriría si existiera una explicación sensata para el irracional sinsentido de la existencia de los asesinos seriales? ¿Si todo el asunto fuera algo más que una vocación rara y alternativa? ¿Si existiera un patrón histórico y sociológico que determinara sus movimientos?

Es ahí donde entra Michael Marshall y su Trilogía de los hombres de paja, cuya primera entrega es este libro.

Porque lo que hace Marshall en Los hombres de paja –y en sus continuaciones, Los muertos solitarios y La sangre de los ángeles, a ser publicadas en esta misma colección– es algo similar a lo que en su momento hizo Anne Rice por los vampiros: dotar a los asesinos en serie de una historia y una razón de ser, de una mística y hasta de una férrea legislación y un práctico manual de instrucciones. De este modo, a Marshall no le interesa tanto lo que el monstruo hace sino lo que hace al monstruo.

Y, también, algo parecido a lo que se hace con la dimensión de los fantasmas en Ojos violeta de Stephen Woodworth, publicada en esta misma colección y a ser seguida por Manos rojas, Habitaciones negras y Sangre dorada.

De acuerdo: conocemos las génesis personales y privadas y literarias de gente como el sheriff Lou Ford de Jim Thompson, del Norman Bates de Robert Bloch, del Tom Ripley de Patricia Highsmith, de la Annie Wilkes de Stephen King, del Martin Plunkett de James Ellroy, del Chaingang de Rex Miller, de la Catherine Trammell de Sharon Stone, del Patrick Bateman de Bret Easton Ellis, del Dick Dart de Peter Straub, del Junior Cain de Dean Koontz, de la Gretchen Lowell de Chelsea Cain, del Antoine Leng Pendergast (alias Enoch Leng) y del Diógenes Dagrepont Bernoulli Pendergast de Douglas Preston & Lincoln Child, y del Dexter Gordon de Jeff Lindsay, entre muchos otros.

Pero nada sabemos del impulso ancestral, del Big Bang de la cuestión, del principio de todas las cosas, de cómo y por qué se derramó la primera sangre.

El inglés Michael Marshall –nacido en Knutford, Chesire, 1965, y respetado autor de ciencia-ficción bajo el nombre de Michael Marshall Smith– adoptó una nueva personalidad para oír ese latido ancestral y diagnosticar que está más sano y más peligroso que nunca. Y Michael Marshall tiene perfectamente claro que el ascenso de la figura del asesino en serie a la categoría de casi héroe probablemente sea la innovación más trascendental dentro del thriller desde que –en el decir de Raymond Chandler– Dashiell Hammett “sacó el crimen del jarrón veneciano y lo arrojó de vuelta a la calle”. Así que no se conforma con la simple invención de una criatura monstruosamente simpática. Tampoco opta por el revisionismo histórico de antepasados ilustres como el chino Liu Pengl, el francés Gille de Rais, el indio Behram, el británico Jack El Destripador o el ruso Andrei Chikatilo.

Lo que le interesa a Marshall es el linaje Made in USA de la especie.

Sólo en un país como Estados Unidos –lugar de mayor concentración de “profesionales” por metro cuadrado– puede existir algo como The Serial Killer Clothing Company (sí: usted puede vestirse como su asesino serial favorito) o numerosos sites que te permiten saber “con cierta seguridad” si hay algún asesino en serie entre tus conocidos (darse una vuelta por el test “Conozca sus posibilidades de ser una víctima de un asesino múltiple” y responder a preguntas como: ¿Cuán cerca vive de la frontera mexicana?, ¿Practica aerobics con frecuencia?, ¿Alguno de sus familiares adopta un alias cuando se encuentra deprimido?) o pujar on line por las cada vez más valiosas pinturas de payasos firmadas por John Wayne Gacy.

Y sí, sólo de un país como Estados Unidos puede haber surgido alguien como El Hombre de Pie.

SEIS El Hombre de Pie es la figura inolvidable y totémica y ominosa alrededor de la cual Michael Marshall pone a bailar la Trilogía de los hombres de paja.

Trilogía que arranca con un tiroteo en un McDonald’s de pueblo chico y concluye, dos libros más tarde, con uno de los más literalmente explosivos finales que se recuerden.

Entre un extremo y otro se mueven –y corren y son perseguidos– un trío de personajes sueltos que no demoran en encontrarse y saberse malditos y condenados a luchar o morir: Ward Hopkins (alguna vez analista para la CIA, que descubre que su pasado y el de su familia no era exactamente tal como se lo habían contado), Nina Baynam (agente del FBI que bien pudo haber tenido a John Douglas como mentor) y John Zandt (un torturado ex detective de homicidios de Los Angeles empeñado en vengarse del psicópata que se llevó para siempre a su hija) que funciona como una versión golpeada y vencida de John Douglas. Alguien que ha comprendido de la peor manera posible que “Los asesinos en serie no son espeluznantes en y por sí mismos. Lo espeluznante es darse cuenta de que se puede ser humano sin sentir como lo hace el resto de seres humanos”.

Y los tres –Hopkins, Baynam y Zandt– han leído algo llamado El manifiesto humano.

Y los tres comprenden que, detrás de todos esos asesinos en serie actuando de manera supuestamente independiente, hay un impulso común, una necesidad de volver a ser los ágiles cazadores que alguna vez fuimos y de exterminar a todos esos torpes granjeros en los que nos hemos convertido. Sépanlo: para El Hombre de Pie y los Hombres de Paja, nosotros no somos más que ganado engordado, ofrendas a sacrificar para alimentar la pasión de una nueva cruzada.

De este modo, Los hombres de paja y sus secuelas –que ya han sido adaptadas al cómic y próximamente llegarán al cine– son varias cosas y son todas cosas buenas: policial sangriento, thriller sociológico, tratado corporativo, novela histórica, intriga conspirativa, vertiginosa road novel, conjetura antropológica, paranoia virósica y expediente X ultraclasificado.

Y poco más que decir y en realidad, tanto que decir.

Pero de lo que aquí se trata es, nada más, de abrir la puerta.

A ustedes, ahora, les corresponde entrar a la casa de los recientemente fallecidos padres de Ward Hopkins.

Y encontrar y leer esa nota.

Y después ver ese video.

Y recordar aquellas palabras del asesino en serie Ted Bundy: “Ellos están en todas partes, son nuestros seres queridos, y así muchos no viviremos para contar el cuento”.

Los Hombres de Paja
Michael Marshall
Mondadori 2009

http://www.pagina12.com.ar/

Obra finalista V Premio Tusquets de Novela. Cuadrante Las Planas de Willy Uribe


Cuadrante Las Planas

Sera Idókiliz Gandiaga, hijo de vascos emigrados a El Ferrol, vive desde hace año y medio en Cuadrante Las Planas, un lugar perdido en los desiertos de Suramérica. Allí ha alquilado una chabola ruinosa que con el tiempo ha conseguido adaptar a sus necesidades, hasta que el dueño de la casa y de los terrenos que la rodean, le reclama un día la propiedad, y precipita los acontecimientos. Lo que sigue es una huida caótica a través de pistas polvorientas en las que resulta imposible orientarse, una marcha sin rumbo conocido en la que descubrirá los extraños personajes que habitan el territorio: un descendiente de venecianos que posee el mapa de un tesoro mítico y oculto, unos granjeros enloquecidos que lo querrán aparear con su hija para que tenga descendencia o unos mexicanos caza-tesoros en busca de aventuras. Lo que comenzó como una huida improvisada es ahora una vuelta al principio, al Bilbao de sus orígenes y a la Galicia en la que vive su familia, lugares en los que, más allá de los territorios borrosos del Cuadrante, aún le esperan para rendir cuentas.

Willy Uribe

Nació en Bilbao en 1965. Ha trabajado como periodista y fotógrafo. Escritor desde muy joven, su primera obra, Crónicas del salitre, surgió de sus experiencias y viajes como practicante del surf.. En 2006 publicó Nanga, su primera novela, con la que obtuvo una magnífica recepción crítica. A comienzos de 2008 apareció Sé que mi padre decía, que ha merecido el Premio Silverio Cañada de la XXII Semana Negra de Gijón y el Farolillo de Papel de la Cámara del Libro de Bilbao, además de convertirle en el "autor revelación" según una conocida cadena de librerías. Su último libro publicado es Revancha (2008). Con Cuadrante Las Planas Uribe logra su narración más absorbente, en la que la habilidad para ocultar y mostrar información potencia la angustia y la desesperación de una huida.

En las librerías a finales de Enero.

PD. Del blog de Montse Clavé, esto me pasa por no fijarme en los mails. Pido perdón

No hay bestia tan feroz/ Edward Bunker


Tras ocho años entre rejas, Max Dembo vuelve a Los Ángeles con sesenta y cinco dólares en el bolsillo, un traje pasado de moda y la intención de reinsertarse en la sociedad. No es tarea fácil para quien, en su corta vida, no ha conocido otra cosa que el crimen y cuenta sólo con la improbable ayuda de un rígido y prejuicioso agente de la condicional.

Descreído de sus posibilidades de éxito, abrumado por los fantasmas de su vida anterior, Dembo se verá en poco tiempo arrojado a una encrucijada de la que su instinto criminal podría salir reforzado. Trepidante y profunda, de un verismo difícilmente igualable, No hay bestia tan feroz supuso el debut literario de Edward Bunker, delincuente convicto y una de las mayores referencias en literatura criminal norteamericana.


No hay bestia tan feroz
Edward Bunker
Sajalín Editores 2009

10 diciembre 2009

El Cebo/ Tomás García Yebra


Las Navas del Marqués (Ávila) en la década de los 60.
Un cabrero descubre el cadáver de una niña de nueve años en un pinar. Meses después, la maestra de escuela, doña Carmen, pasea con su perra por los pinares del barrio de la Estación. La perra empieza a ladrar. La maestra se acerca al chucho y observa, aterrorizada, el cuerpo ensangrentado de Mariló, una de sus alumnas, con un corte mortal en la garganta. En el pueblo, de apenas tres mil quinientas almas, no había ocurrido nada tan violento desde la Guerra Civil.

El alcalde, Leoncio González Segovia, avisa a su primo, Samuel González, jefe de la Guardia Municipal de Socuéllamos, para que investigue los casos y detenga al asesino en serie. Samuel es hermano de Manuel González, alias Plinio, el célebre protagonista de las imperecederas novelas policíacas del escritor manchego Francisco García Pavón.

Un pueblo de gente tranquila, pacifica, dedicda a sus rutinas diarias. ¿Quién habrá podido cometer semejante salvajada? Samuel González y el sargento local Isidro Peláez intentarán quitarle la careta a la alimaña asesina que vive en la comunidad.



El Cebo
Tomás García Yebra
Funambulista 2009

InfoBòbila 38 | 25 + de 2009. Los libros más prestados


BIBLIOTECA LA BÒBILA. Fons especial de gènere negre i policíac
http://bobila.blogspot.com



Las 25 novelas negras más prestadas durante 2009


1. El baile ha terminado / Julián Ibáñez (Roca)
2. La reina en el palacio de las corrientes de aire / Stieg Larsson (Destino)
3. Sé que mi padre decía / Willy Uribe (El Andén)
4. Violetas de marzo / Philip Kerr (RBA)
5. La mirada del observador / Marc Behm (RBA)
6. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina / Stieg Larsson (Destino)
7. Los hombres que no amaban a las mujeres / Stieg Larsson (Destino)
8. Una novela de barrio / Francisco González Ledesma (RBA)
9. Els homes que no estimaven les dones / Stieg Larsson (Columna)
10. Cuerpo a cuerpo / Eugenio Fuentes (Tusquets)
11. La apelación / John Grisham (Plaza & Janés)
12. La muerte de Amalia Sacerdote / Andrea Camilleri (RBA)
13. El observatorio / Michael Connelly (Roca)
14. Asesinos sin rostro / Henning Mankell (Tusquets)
15. El inocente / Michael Connelly (Ed. B)
16. La chica de sus sueños / Donna Leon (Seix Barral)
17. El documento Saldaña / Pedro de Paz (Planeta)
18. Casi muerto / Peter James (Roca)
19. La reina al palau dels corrents d'aire (Columna)
20. El hombre que se esfumó / Maj Sjwall y Per Wahlöo (RBA)
21. Entre la promesa del verano y el frío del invierno / Leif G.W. Persson (Paidós)
22. Lost Lake / Phillip Margolin (Ed. B)
23. La noia que somiava un llumí i un bidó de gasolina / Stieg Larsson (Columna)
24. Dos minutos / Robert Crais (Ed. B)
25. La mala mujer / Marc Pastor (RBA)


http://labobila.tk/




Jordi Canal
Biblioteca la Bòbila
Pl. de la Bòbila, 1
08906 L'Hospitalet
Tel. 934 807 438
mailto:canalaj@diba.cat

L. A., vértigo criminal


No hay bestia tan feroz», obra maestra del género negro del ex convicto Edward Bunker, ya tiene traducción al español


POR LUIS M. ALONSO


Edward Bunker (Los Ángeles, 1933-Burbank, 2005) confesó antes de morir que probablemente había sido el único ladrón de bancos que en el mismo momento de robarlos pensaba que debía escribir sobre ello. No hay bestia tan feroz (1973), su primera novela, cuya traducción al español publica ahora Sajalín, tiene la intensidad abrasadora de la literatura basada en la experiencia. Su autor pasó la mayor parte de su vida más temprana en centros penitenciarios de máxima seguridad por varios delitos, entre ellos el robo a mano armada. Quentin Tarantino, uno de sus admiradores, se inspiró en No hay bestia tan feroz para el atraco frustrado de Reservoir Dogs, la película en la que Bunker interpreta el personaje de Mr. Blue. El propio escritor asesoraría más tarde a Michael Mann para rodar Heat, otro estupendo film sobre robos. La propia novela de la que les hablo tiene en Straight Time (Libertad condicional, 1978), de Ulu Grosbard, su versión cinematográfica.

A Bunker le preguntaron en una ocasión si había alguna similitud entre un criminal y un artista y respondió que en ambos hay una actitud sociópata desviada. Tenerlo claro le ayudó a compatibilizar en su provecho lo que había sido su vida anterior con lo que habría de ser en adelante. Después de cumplir sus deudas con la justicia y haberse convertido en uno de los hombres más buscados por el FBI, fue aclamado como un escritor de culto en Estados Unidos, una autoridad en el mal y en los bajos fondos.

No hay bestia tan feroz es una de esas novelas que muchos lectores descubren alucinados después de pensar que ya han leído del género criminal todo lo que merece la pena leer. y se dan cuenta de que no es así. En sus páginas hay pura dinamita y más verdad probablemente que en ninguna otra obra de este tipo. Cuenta la historia de Max Dembo, delincuente que ha pasado ocho años entre rejas y vuelve a las calles donde creció con los sesenta y cinco dólares que obtiene junto a la libertad condicional y un traje pasado de moda. Intenta negociar unos nuevos derechos pero se encuentra que lo que le espera es otra prisión en la que sólo sabrá desenvolverse echando mano de su poderoso instinto criminal. Ninguna otra cosa le ofrecerá garantías para poder seguir viviendo a quien no ha conocido nada más que crimen.

La experiencia en el delito, el conocimiento de los bajos fondos de Sunset Strip, Bukowski y Raymond Chandler, están en No hay bestia tan feroz. Es fácil identificarlos en las páginas de una novela que crece en intensidad de la misma manera que la desesperación de Dembo por hacerse hueco en una sociedad que lo único que hace es empujarle fuera de manera violenta. Como cuando se dirige a Olga Sorenson, la joven que lo atiende en la oficina de trabajo temporal en la undécima planta del edificio azul de Whilshire Boulevard. «Me dio un formulario. La irritación aumento a medida que lo iba cumplimentado. En las preguntas sobre mi experiencia laboral, dejé los espacios en blanco. Cuando le devolví el formulario, la joven frunció el ceño, perturbando la ternura de su frente.

-Se ha dejado algo -dijo-. Su experiencia de trabajo.

-No he trabajado nunca.

-Bueno, puede poner también si ha trabajado por su cuenta o ha estado en el ejército.

Negué con la cabeza.

-¿Y qué ha hecho?

-He estado en la cárcel.»

O cuando la misma joven le pregunta por el delito que le ha retenido tanto tiempo entre rejas.

«-Me cogieron con... un poco de marihuana.

-¿Tantos años por eso? -dijo incrédula.

-Esto es California. La marihuana provocaba un pánico generalizado entonces. -Aquella mentira podía haber sido verdad. Conocía a un músico de jazz que le habían caído diez años por posesión de una cantidad de marihuana tan pequeña que, en el juicio, tuvieron que meterla en un tarro de aceite para que flotara y pudiera verla el jurado.»

La ventaja sobre otros autores que han descrito el pálpito delincuente de L. A. -Ellroy, Mosley, Kerr- es que Bunker, al igual que le ocurría al viejo Hank Bukowski, lo que hace es hablar de sí mismo. Utiliza la propia experiencia para proporcionarle al lector las claves de la guerra contra el orden de aquellos a quienes la sociedad rechaza porque sólo están dispuestos a acatar sus propias normas. A Bunker lo llamaron el Genet americano.

El lenguaje de la sinfonía callejera del mal muy bien interpretado en la traducción de Laura Sales tiene momentos de hermosa desesperanza: «Mientras subía las escaleras -me había bajado del taxi a medio kilómetro-, me preguntaba si mis enemigos me habrían tendido una emboscada y estarían agachados en el suelo del apartamento, esperándome. Era improbable y la verdad es que me daba igual. A veces se está tan cansado que ni siquiera la vida parece un bien demasiado preciado».

Tiene razón Michael Connelly, otro conocedor de la dura realidad angelina. Los Ángeles es la ciudad los que persiguen un sueño y, al mismo tiempo, de los que acaban huyendo de su pesadilla. En L. A., es conveniente tener la maleta siempre hecha para escapar cuando las cosas empiezan a ponerse feas. Uno despierta un buen día empapado en sudor y se da cuenta de que la atmósfera resulta irrespirable. Entonces decide irse a cualquier otro lado. Lo peor es si el día no le da una segunda oportunidad y todo acaba en el sumidero de la noche. O cuando la vida, en carne viva, produce el cansancio que sólo se puede combatir con desesperación.


09 diciembre 2009

Cuestión de Olfato/ Spencer Quinn


Bernie y Chet forman una pareja insuperable. Juntos trabajan como investigadores privados. Bernie está pasando por un mal momento sentimental y económico, pero no pierde su persistencia, y Chet… ¿qué podemos decir de Chet? Quizá que es un perro único, de afilada mente y singular manera de interpretar el extraño comportamiento de los humanos. Una madre desesperada encarga a la singular pareja la investigación de la desaparición de su hija adolescente. Aunque el caso parece sencillo, el olfato detectivesco de Chet y Bernie les indica que algo huele verdaderamente mal en este asunto… Una particular visión del mundo que hará las delicias del lector.

«Spencer Quinn domina dos lenguajes con enorme soltura, el del suspense y el canino. Hilarante en ocasiones, emotivo en otras, y a veces terrorífico. Lo mejor del libro es Chet, un Sam Spade en formato canino con una enorme pasión por la vida. Es un personaje maravilloso porque reúne lo que todos amamos en los perros: cómo disfrutan de la vida y cómo nos quieren a nosotros. Mi consejo más sincero es que corra a su librería más próxima y ponga sus “patas” sobre esta única y encantadora novela.» STEPHEN KING


Cuestión de Olfato
Spencer Quinn
Editorial Viceversa 2009

Presentación de " Impar y Rojo de Óscar Urra " en Estudio en Escarlata


JUEVES DÍA 10 DE DICIEMBRE A LAS 20:00 HORAS, EN LA LIBRERÍA ESTUDIO EN ESCARLATA
PRESENTACIÓN DE IMPAR Y ROJO DE ÓSCAR URRA
Más información: www.saltodepagina.com/

¡ Que vienen los valencianos ! a Negra y Criminal

COMO LOS EGIPCIOS, LOS VALENCIANOS HAN SIDO CASTIGADOS, ÚLTIMAMENTE, CON UN SURTIDO VARIADO DE PLAGAS …



LOS TRES AUTORES VALENCIANOS QUE NOS VISITAN ESTE PRÓXIMO SÁBADO,
NO HAN NECESITADO PESTICIDAS PARA COMBATIRLAS,
LES BASTA CON SU HUMOR CORROSIVO, SU SALVAJE IRONÍA Y SU EXCELENTE HACER LITERARIO.

VIENEN CON TRAJES PAGADOS DE SU BOLSILLO (SUPONEMOS)
Y CON DOS LIBROS QUE DESTRIPAN LA SOCIEDAD VALENCIANA



LOS TRES VALENCIANOS SON NADA MENOS QUE

EMILI PIERA
TONINO GUITIÁN
Y
XAVIER ALIAGA


Sábado , 12 DE Diciembre, a las 13 horas

y los mejillones y el vino de todos los sábados



LA LIBRERA ADVIERTE QUE TRES AUTORES VALENCIANOS Y UN LIBRERO,
TAMBIEN VALENCIANO, ES MUCHO VALENCIANO Y PUEDE SER
PERJUDICIAL PARA LA SALUD (MENTAL)


Negra y Criminal
sal 5, Barceloneta, Barcelona
tel. 93 295 59 22
http://www.negraycriminal.com/

04 diciembre 2009

Valor seguro/ Sara Paretsky


La investigadora privada V. I. Warshawski, experta en karate y tiradora mortal, es contratada por el vicepresidente de uno de los bancos más importantes de Chicago para que encuentre a la novia de su hijo Peter, misteriosamente desaparecida. Cuando le piden que abandone la investigación, la detective se niega y halla una pista que la convierte en la principal enemiga de una peligrosa organización integrada por asesinos a sueldo y pistoleros sin escrúpulos. Valor seguro es un thriller hábil y refrescante, una inteligente combinación de humor ácido y suspense. Sara Paretsky, una de las escritoras de best-séllers de mayor éxito de Estados Unidos, consigue atrapar al lector con un estilo ágil y eficaz y una protagonista sencillamente irresistible.



Valor seguro
Sara Paretsky
Zeta Negra, Ediciones B 2009

Mexico city noir, los relatos


México city noir, está compilada por historias de vida y experiencia

GUADALAJARA, JALISCO.- Paco Ignacio Taibo II califica a la poesía como de “huevones”, mientras a la novela la califica de “trabajadores chingones”.
En esta novela la ciudad es un personaje que relata la vida de sus habitantes, así como de las colonias que conforman un lugar.

Los autores de esta novela la ven como literatura negra, pero la describen como policíaca. Toca temas como el narcotráfico y los problemas que afectan a la sociedad contemporánea.
Retratar la ciudad de México es una forma de darnos cuenta de las diferentes caras que conforman a las ciudades de todo el mundo. En las palabras de F.G. Hagehnbeck “la ciudad de México es un enorme basurero”.

México city noir, está compilada por historias de vida y experiencia, que relata la vida de los autores en la capital del país.

EL INFORMADOR/BRIANDA VERA


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Temporada de zopilotes, la nueva producción del escritor se aproxima a los motivos que llevaron a Francisco I. Madero a la muerte

GUADALAJARA, JALISCO.- “Los zopilotes (Coragyps atratus) son aves carroñeras que en zonas urbanas también se alimentan de basura. Con las alas abiertas llegan a medir hasta metro y medio; de aguda vista y pico curvo, cabeza y cuello grises, con plumaje negro”. Así abre Temporada de zopilotes. Una historia narrativa de la Decena Trágica, de Paco Ignacio Taibo II, quien dice no creer en la numerología y en el ciclo inevitable 1810, 1910, 2010, pero advierte que “los zopilotes están por todos lados”.

El autor narra en esta publicación los hechos que llevaron a la muerte de Francisco I. Madero, la gestación del complot en La Habana, Cuba en 1912, donde seis generales y un embajador estadounidense, todos ellos allegados al presidente Madero lo traicionan.

El escritor nacido en Asturias señala que luego de estar con personajes como el Che, con Villa, con Guiteras, con Escobedo a quienes define como “maravillosos”, ahora abordar una historia de canallas “me provocaba una especie de reticencia que es, escribir historia de canallas no me sube moral; el segundo disparador fue que de repente viaje a la frontera y vi militarizada la frontera, entonces dije: hay que contar esta historia terrible del Ejército mexicano para que sirva de lección”.

¿En quién se centra la historia de Temporada de zopilotes?

“Quería hacer una historia de personajes. No me interesaba centrarme en Madero, sino me interesaba centrarla en los creadores del complot. Los cuatro generales del primer complot, los dos del segundo y entonces apareció la figura de Henry Lane Wilson, quien al final se volvió el hombre de la portada del libro, con su chapita”.

Sin tapujos, el escritor se desquita con él. “Es el embajador de México más marrano que he visto jamás leyendo a lo largo de toda mi vida. Es un perro, es un canalla, es un mentiroso, es un conspirador. Falsificó documentos, se inventó cartas, pidió la intervención norteamericana una y otra vez. Es un canalla, le había pedido a Madero que le diera para un negocito y Madero lo había botado, entonces este embajador de vuelve la quinta pata de la mesa de la conspiración para derrocar la apenas naciente república y el asesinato de los hermanos Madero”.

Mientras se desarrolla la entrevista al interior de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el autor hispano-mexicano pide que cambiarse de lugar, “vamos a la esquina, que quiero fumar y si me ven me van a echar”.
Una vez instalado, retoma la palabra: “Yo creo que hay que estar contando estas historias, porque el México de hoy hay que reflejarlo en el pasado para que que adquiera doble conciencia”.

- A partir de este libro, ¿hay más canallas que quisiera abordar?

- No. ¿Unas vacaciones, no?

- Como usted señala en su libro “la tensión estaba en el aire”. Ahora previo a los festejos del Bicentenario de Independencia y el Centenario de la Revolución, ¿percibe el mismo clima?

- Sin duda. Hay una tensión brutal. Se está combinando una crisis económica con una crisis política y absoluto desprestigio del Gobierno actual. Una guerra enloquecida contra el narco que no va a ningún lado en todo el Norte-Centro del país, con tensiones sociales profundas producto de injusticias y abusos cometidos. El aire está cargado.

- ¿En qué momento se “torció” la historia de México?

- Llevamos mucho tiempo con el rumbo torcido y que esta es la progresión de esta torcedera. Desde que los gobiernos priistas del salinato decidieron abrazar y besar al Fondo Monetario Internacional (FMI), iniciar el proyecto neoliberal y destruir la infraestructura del Estado de relativamente de beneficio social y la continuidad del Gobierno desastrozo de Fox y de éste que es más desastrozo todavía, van por la misma línea. Son gobiernos que no tienen dos dedos de frente y que sólo les preocupa beneficiar a los millonarios.

- ¿Antes que festejar el siguiente año, qué hay que hacer, cómo prepararse?

- Hay que festejar de otra manera. Que la mejor manera de festejar la Revolución, la Independencia es contándosela a la gente, dando conferencias en las calles y en las plazas, hablando con la gente y narrando, contándoles historias. Que sepan de dónde vienen y por lo tanto para dónde van.

- ¿Prevé movilizaciones tan grandes como en la gestación de la Revolución Mexicana?

- Tenía una bola de cristal, pero la usé para jugar boliche y se la llevó la chingada.

Omar Castañeda

“Yo creo que hay que estar contando estas historias, porque el México de hoy hay que reflejarlo en el pasado para que que adquiera doble conciencia”

Paco Ignacio Taibo II, escritor

http://www.informador.com.mx/